El político mallorquín Celestí Alomar, primer conseller de Turismo socialista del Govern autonómico e impulsor del impuesto turístico, conocido como ecotasa, ha fallecido a los 76 años, han confirmado fuentes de su entorno. Alomar, nacido en Llubí en diciembre de 1949, se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Barcelona, y a mediados de la década de los 70 participó en la creación del Partit Socialista de les Illes, convertido después en Partit Socialista de Mallorca (PSM).
Antes de asumir responsabilidades en el Ejecutivo balear bajo la presidencia de Francesc Antich, en el primer Govern del ‘Pacte de progrés’, ocupó diversos cargos técnicos y de gestión, entre ellos el de director general de Estrategia Turística del Instituto de Turismo de España. Alomar llegó a la Conselleria de Turismo balear en 1999 con la voluntad de impulsar un cambio de modelo y en sus intervenciones públicas defendió que la política turística debía ir más allá de la promoción convencional y abordar la relación entre territorio, espacio y actividad turística.
Defendió que la sociedad tenía “el derecho y la obligación de opinar” sobre el turismo, una actividad que condiciona de forma directa la vida colectiva en Baleares, y apostó por impulsar una industria vacacional basada en la sostenibilidad, la diversificación y la mejora de la calidad frente a la competencia por precio. Su principal aportación fue la puesta en marcha de la ecotasa, una de las iniciativas centrales de su etapa al frente de la Conselleria de Turismo, un impuesto finalista vinculado a un fondo de rehabilitación de espacios turísticos y naturales.
Según explicó, ese fondo debía financiar tres grandes objetivos: la remodelación y rehabilitación de zonas turísticas, la recuperación de espacios rurales y naturales y la revalorización de recursos patrimoniales de interés natural y cultural. Pese a que el impuesto fue rechazado de manera categórica por las patronales hoteleras y por la oposición política del PP, el Parlament balear lo aprobó por ley el 10 de abril de 2001.
Tras su bloqueo temporal por el recurso que el Gobierno central presentó contra el impuesto ante el Tribunal Constitucional, la ecotasa entró en vigor el 1 de mayo de 2002. El Govern preveía recaudar alrededor de 60 millones de euros anuales, con un cobro medio de un euro diario por turista y poco después de su puesta en marcha, el Ejecutivo balear presentó los primeros proyectos a financiar con esos fondos, centrados en iniciativas medioambientales y de mejora de zonas turísticas.
La victoria del PP en las elecciones de 2003 provocó la derogación de la ecotasa el 21 de octubre de ese año, pero el gravamen reapareció en Baleares bajo la denominación de Impuesto de Turismo Sostenible a partir del verano de 2016 y ha estado en vigor desde entonces tanto con gobiernos de izquierdas como del PP.
EFE





