Santa Eulària inicia la cuenta atrás para el inicio de una de las medidas clave de la temporada turística: la paralización de obras en las zonas con mayor afluencia de visitantes. El Ayuntamiento ha recordado que a partir del próximo 1 de mayo entrará en vigor esta ordenanza municipal, diseñada para reducir el impacto del ruido y las molestias en pleno arranque del verano.
El mensaje del Consistorio es claro: no habrá margen de maniobra. El Ayuntamiento ya ha iniciado una campaña informativa dirigida a promotores, constructores y técnicos para advertirles de la obligación de detener los trabajos en las áreas afectadas, trasladando directamente la normativa vigente antes de su entrada en vigor.
Además, lanza una advertencia contundente: no se concederán permisos especiales ni prórrogas para continuar obras durante el periodo de paralización. Cualquier incumplimiento será considerado una infracción urbanística y acarreará sanciones. El Consistorio recuerda también que esta obligación forma parte de las licencias municipales, por lo que el tiempo de inactividad ya está contemplado dentro de los plazos de ejecución de cada proyecto.
La normativa divide el municipio en tres zonas según su proximidad a áreas turísticas. En la zona A, la más cercana a alojamientos y zonas de ocio, se prohíben desde el 1 de mayo hasta el 15 de octubre los trabajos más molestos, las estructuras y las actuaciones interiores con generación de ruido. El cierre de fachadas, por su parte, deberá detenerse hasta el 1 de octubre.
En la zona B, situada entre 51 y 300 metros de las áreas turísticas, las limitaciones son similares para los trabajos más impactantes, mientras que el cierre de fachadas quedará restringido entre el 1 de junio y el 1 de octubre. En cambio, la zona C, fuera del área de influencia turística, queda exenta de estas restricciones.
La ordenanza también se aplica íntegramente a la urbanización Roca Llisa, incluida expresamente en la normativa desde 2012.
Con esta medida, Santa Eulària busca proteger la calidad de la experiencia turística durante los meses de mayor actividad, reforzando el equilibrio entre desarrollo urbanístico y convivencia en uno de los momentos más sensibles del año.






