Unas 300 personas se han concentrado este domingo por la tarde en Vara de Rey, en Ibiza, convocadas por el Sindicato de Inquilinas de Ibiza y Formentera, en solidaridad con Maricarmen, la vecina de 87 años del barrio madrileño de Retiro que fue desahuciada esta semana, y para denunciar las dificultades de acceso a la vivienda que, según los convocantes, también afectan a la isla.
La movilización se enmarca en las protestas organizadas estos días en distintos puntos de España tras el desahucio de Maricarmen, que se ejecutó el pasado miércoles después de varios aplazamientos y de la movilización de activistas que intentaron impedirlo.
Durante la concentración, los portavoces del Sindicato de Inquilinas de Ibiza han reivindicado que el caso de Maricarmen no es una excepción y han asegurado que han visto «muchas Maricarmen dejar la isla» durante los últimos años debido a las dificultades para acceder a una vivienda y poder mantenerla.
Entre los cánticos coreados por los asistentes se ha escuchado «Fuera rentistas de nuestros barrios».
El Sindicato de Inquilinas de Ibiza y Formentera reclama medidas estructurales para impedir los desahucios, una reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos para regular los alquileres de temporada y por habitaciones, la congelación de los precios actuales del alquiler y prórrogas efectivas de los contratos.
La organización también plantea la renovación automática de los contratos para garantizar una mayor estabilidad residencial.
Ibiza, uno de los mercados más tensionados
La protesta ha puesto también el foco en el mercado inmobiliario de Ibiza y en el elevado coste de la vivienda, tanto en alquiler como en compra, que dificulta el acceso a una casa para una parte de la población residente y trabajadora.
Durante la concentración se ha señalado que un piso de unos 80 metros cuadrados y dos habitaciones puede alcanzar entre 600.000 y 700.000 euros, incluso cuando el inmueble necesita reformas.


Los participantes han denunciado que esta situación está dificultando que trabajadores y residentes puedan mantener su proyecto de vida en la isla y que algunas personas terminan optando por marcharse ante la imposibilidad de asumir los precios de la vivienda.
El caso de Maricarmen
El caso que ha provocado las movilizaciones es el de Maricarmen Abascal, de 87 años, que fue desalojada el pasado 23 de septiembre de la vivienda del distrito madrileño de Retiro en la que había vivido durante décadas.
El lanzamiento se produjo al cuarto intento, después de varios aplazamientos. La propietaria había planteado un incremento del alquiler que la mujer no podía asumir con sus ingresos.
Su situación ha provocado movilizaciones en distintas ciudades españolas y ha reactivado el debate sobre los alquileres, los desahucios y las medidas de protección para las personas con dificultades para afrontar el coste de la vivienda.
En Ibiza, la concentración ha concluido con un mensaje dirigido a las administraciones y a los responsables políticos: «¿Cuántas Maricarmen más hacen falta?».
Con esta protesta, el Sindicato de Inquilinas ha trasladado a las calles de Ibiza una reivindicación vinculada al problema de la vivienda y al impacto que el encarecimiento del mercado está teniendo sobre quienes viven y trabajan en la isla.






