El partido de la categoría cadete entre el Insular y la Peña Deportiva que se celebraba esta mañana en el estadio de Es Putxet ha tenido que suspenderse poco antes del final a causa de un altercado en la grada en el que se han visto implicados padres y madres de los dos clubes y el entrenador del conjunto local, que, tras ser expulsado del terreno de juego se ha dirigido a la grada para ver el tramo final del choque desde allí.
Pero en ese momento, todo se ha ido de madre. Cruce de reproches que ha ido subiendo de tono y ha desembocado en una trifulca que ha hecho que el equipo arbitral decidiera dar por concluso el choque poco antes del tiempo reglamentado, cuando el marcador era de 2 a 3.
Para calmar los ánimos, ha sido necesaria la intervención de la policía, que ha puesto orden en otro incidente nacido a raíz de la incontinencia verbal de los padres de los jugadores del fútbol base de la isla.
Un pésimo ejemplo que demuestra que aún queda mucho trabajo por hacer en este sentido para que las frustraciones de unos no interfieran en el deporte de otros, los jugadores menores de edad que lo practican y lo sufren cuando se desencadenan situaciones tan desagradables como la que ha acontecido en Es Putxet.
Este es el segundo altercado que se produce en el municipio de Ibiza en lo que va de año en el fútbol de pequeños y el segundo en el que hay aficionados de la Peña Deportiva de Santa Eulària involucrados, lo que obliga a la entidad de la Villa del Río a tomar cartas en el asunto para evitar que se siga ensuciando el nombre de una institución con una reputación que preservar.
Lo mismo ocurre en el club de la capital insular, puesto que en estos casos no hay nunca un único culpable, sino varias personas a las que el sentido común no les funciona como debería. Los perjudicados, siempre, los que no tienen ninguna culpa, los deportistas.





