El estreno de la nueva contrata de autobuses en Ibiza, gestionada por ALSA, arrancó ayer con una sucesión de incidencias que desbordaron las previsiones del propio Consell d’Eivissa. Las historias se repitieron por toda la isla y tienen algo en común: caos.
Averías en vehículos recién estrenados, usuarios abandonados sin información, diferencias de precio difíciles de entender y hasta autobuses con golpes marcaron una jornada que muchos pasajeros califican directamente de caótica.
Una de las situaciones más llamativas se vivió en Sant Josep, donde un autobús quedó inutilizado a los pocos minutos de iniciar su recorrido. Una usuaria relata a Noudiari que subió al vehículo a las 10:45 horas y que apenas dos minutos después el bus quedó parado frente a la iglesia porque la puerta trasera no cerraba.
Lo que parecía un incidente menor acabó convirtiéndose en un bloqueo prolongado.
A las 10:58 el autobús logró arrancar, generando un enorme atasco en el centro del pueblo, pero poco después tuvo que salir de la carretera y quedó detenido a la salida del núcleo urbano, después de pasar la nueva rotonda. A las 11:15 seguía completamente parado, sin que los mecánicos desplazados al lugar lograran solucionar el problema.
Durante todo ese tiempo, los pasajeros apenas recibieron información.
«Ni el conductor ni el personal que lo acompañaba ofrecían explicaciones claras, lo que aumentó la inquietud de los usuarios», explica la testigo.
Algunos optaron por abandonar el autobús y buscar alternativas. Un hombre pidió un taxi para no perder su vuelo, mientras que otros pasajeros hicieron lo mismo para poder llegar a sus puestos de trabajo.
La situación se agravó cuando otro autobús pasó en dirección a Ibiza sin que nadie avisara a los viajeros afectados, porque se encontraban fuera de la carretera principal. «Es decir, que no podíamos acceder a otro bus sin regresar andando al centro del pueblo», señala la usuaria.
Finalmente, tras casi cincuenta minutos de espera, a las 11:33 llegó un vehículo de sustitución, en este caso de la antigua flota. Entre los pasajeros se repetía una misma idea: «los autobuses viejos parecían más fiables que los nuevos».
Las incidencias no se limitaron a los problemas técnicos.
El sistema de tarifas también generó desconcierto desde el primer momento.
Otra usuaria explica que pagó 2,15 euros hasta el centro de Ibiza en un trayecto y 2,20 en otro similar, «la única diferencia es que uno iba hasta el Consell y la vuelta la tomé desde el Cetis», dice. Pero lo más llamativo fue que se le indicó que si pagaba con tarjeta el billete superaba los tres euros, 3,20, mientras que en efectivo el precio era menor.
Lo más llamativo fue que se le indicó que si pagaba con tarjeta el billete superaba los tres euros, 3,20, mientras que en efectivo el precio era menor. Un euros menos por pagar en metálico.
Esta oscilación de tarifas aumentó la sensación de desorden y falta de criterios claros en la aplicación de los precios.

A estos problemas se sumaron imágenes de un vehículo circulando con un golpe grande y bien visible en el frontal apenas horas después de su puesta en marcha, lo que contribuyó a alimentar las críticas al servicio en su primer día.
El nuevo sistema, adjudicado a ALSA por un importe de 88 millones de euros durante diez años, supone una transformación profunda del transporte público en la isla, con cerca de un centenar de autobuses nuevos, buena parte de ellos eléctricos, una reorganización completa de líneas y la incorporación de tecnología como el pago con tarjeta o la información en tiempo real a través de aplicaciones móviles.
Desde el Consell d’Eivissa ya se había advertido de que los primeros días podrían registrarse incidencias debido al reajuste del servicio, que se aplicará de forma progresiva a lo largo de los próximos meses. Sin embargo, lo ocurrido en esta primera jornada ha superado las expectativas y ha dejado una sensación generalizada de descontrol entre los usuarios.
El arranque de la nueva contrata evidencia el contraste entre la ambición del proyecto, que aspira a modernizar y hacer más sostenible el lamentable transporte público en Ibiza, y la realidad vivida por los primeros pasajeros, marcada por averías, retrasos y falta de información. Un inicio accidentado que pone a prueba la capacidad de respuesta del nuevo sistema en sus primeros días de funcionamiento.








Una hora esperando en la parada, autobuses llenos pasan de largo, ni paran… T2 en este caso.