EFE la/si El Ayuntamiento de Ibiza ha terminado de desmantelar este miércoles el asentamiento caravanista de sa Joveria, según ha confirmado a EFE una portavoz municipal.
Durante la mañana, un camión de la concesionaria municipal de limpieza, UTE Valoriza, ha bloqueado el acceso al solar y por la tarde lo ha hecho un vehículo de la Policía Local con el fin de que los ocupantes volvieran a introducirse en el asentamiento.
La mayoría de las personas establecidas en sa Joveria pagaban un alquiler por las caravanas en las que residían. No obstante, ante las posibles denuncias a las que se enfrentaban, decidieron «irse voluntariamente».
El ayuntamiento empezó el martes a retirar con grúas las caravanas que todavía permanecían en la zona, que sumaban una decena, y se las ha llevado al depósito municipal.
De hecho, entre diez y doce personas seguían el martes en el asentamiento sin saber dónde trasladarse.
Este es el caso de Sara Torres, una trabajadora ibicenca de 30 años, que vivía desde hace seis meses en una caravana alquilada por la que pagaba 450 euros mensuales.
De baja laboral por ansiedad y depresión, ha explicado que los agentes les avisaron hace días que si no se iban por su propia voluntad iban a llevarse las caravanas «una por una» después de notificarles con una pegatina en los vehículos que suponía un aviso para que se marcharan en un máximo de 48 horas.
Ha relatado que los asistentes sociales del Ayuntamiento de Vila le han ofrecido abonar el primer mes de arrendamiento de una habitación o la fianza.
Por su parte, Gabriel Pizarro, otro trabajador que está intentando regularizar su situación, ha indicado que lleva residiendo en el terreno desde abril de 2023.
Ha añadido que desde que en 2024 instalaron el gálibo y la nueva normativa que les impedía estar estacionados en el mismo sitio más de dos días seguidos, han vivido en constante tensión.
En algunas ocasiones han tenido que pagar entre 150 o 200 euros de multa porque la grúa municipal había retirado los vehículos en los que viven por el difícil acceso a la vivienda en la isla.
Ha explicado que tras salir de sa Joveria, «la gente se ha ido se ha dispersando por otros aparcamientos».
«Después los cazan y se tienen que ir a otro lado, y así sucesivamente. Nadie dice nada y nadie hace nada», ha lamentado Pizarro, que se ha tenido que despedir de la caravana en la que vivió tres años.
En el terreno sólo quedaban este miércoles residuos y objetos de los desalojados como restos del asentamiento.
EFE
la/si







A veure, si aquesta Sara és eivissenca, per poc que busqui entre els seus contactes i els dels seus familiars, potser no per 450€, però per poc més trobaria un lloc on estar amb més tranquil·litat i menys ansietat. es qui viuen tot l’any a Eivissa i tenen amistats, no en conec a cap que hagi de malviure en una caravana.