El alcalde de Ibiza, Rafa Triguero, ha anunciado hoy oficialmente que queda en suspenso el proyecto de aparcamiento en el bulevar Abel Matutes del barrio de Sa Real de Ibiza. Este proyecto ha contado con el rechazo de buena parte del vecindario que ha expresado, tanto en encuentros con el equipo de gobierno, como en manifestaciones, redes sociales e incluso con pancartas en sus ventanas que no quería este «macroproyecto» en una zona residencial arbolada y con mucho tránsito de vecinos, niños y niñas.
Ha sido el propio alcalde quien ha comunicado personalmente la decisión a los residentes que han asistido esta mañana al SAC (Servicio de Atención a la Ciudadanía), en el edificio CETIS, donde un grupo de vecinos y vecinas se había desplazado para presentar por registro de entrada las firmas recogidas en contra del proyecto.

«Desde el mes de marzo, cuando realizamos en comparecencia pública la presentación del anteproyecto para una propuesta de aparcamiento en el barrio de Sa Real y después de tres meses intensos de trabajo a nivel técnico, pero también intenso por recoger las propuestas y sugerencias de multitud de vecinos del barrio, el Ayuntamiento de Ibiza quiere declarar y además dejar claro con total contundencia que no habrá aparcamiento en el barrio de Sa Real», ha dicho hoy textualmente el alcalde.
Tras analizar las demandas y propuestas recogidas a lo largo de estos meses, no solo entre los vecinos de este barrio sino en toda la ciudad, Triguero ha subrayado que, en las próximas semanas y en comparecencia pública se explicará el futuro para ese barrio, pero también otras propuestas de aparcamiento en la ciudad de Ibiza.
El pasado 27 de febrero, el alcalde de Eivissa, Rafael Triguero, presentó junto a la regidora de Obras, Blanca Hernández, los detalles del anteproyecto del que iba a ser el futuro aparcamiento del bulevar Abel Matutes, una infraestructura concebida para ampliar la oferta de estacionamiento y mejorar la movilidad en la ciudad.

El proyecto contemplaba la construcción de un aparcamiento con una planta subterránea y cuatro alturas en superficie, ocupando la zona del actual bulevar Abel Matutes y las parcelas colindantes situadas entre las calles Bisbe Abad i Lasierra, Fra Vicent Nicolau y Josep Zornoza Bernabeu.

En total, se proyectaba una superficie de 25.845 metros cuadrados y la creación de 749 plazas de aparcamiento, de las cuales 485 estarían ubicadas bajo tierra y 264 en superficie. Además, el edificio incorporaría cinco locales comerciales en planta baja, con superficies comprendidas entre los 102 y los 811 metros cuadrados.
Al conocer los detalles del proyecto, comenzó a surgir una protesta ciudadana que ha contado con el apoyo de PSOE o Amics de la Terra.

A pesar de las quejas por la destrucción de zonas verdes, hay qjue recordar que el plan también incluía actuaciones en el entorno exterior del aparcamiento, con la creación de nuevas zonas verdes, espacios deportivos públicos y la regeneración del Parc Joan Mari Cardona. Asimismo, se preveía la construcción de un nuevo acceso desde la E-10 y la reordenación del tráfico en el entorno del colegio Sa Real para mejorar la movilidad y aumentar la fluidez circulatoria. Esta nueva conexión permitiría reducir el tránsito de vehículos por el interior del casco urbano, facilitando entradas y salidas directas desde la ronda.
El proyecto iba a convertirse además en el primero declarado como “proyecto estratégico de especial interés” tras la modificación de la ley de capitalidad, una consideración que permitiría agilizar notablemente su tramitación administrativa. Pero los vecinos destacaron los impactos del nuevo edificio y la presión de tráfico, colapsando más el barrio y restándole su actual calma y aspecto residencial y tranquilo.
La ejecución del futuro aparcamiento se planteó mediante un modelo de concesión pública que incluiría tanto la construcción como la gestión de las plazas y de los locales comerciales, evitando así afectar directamente a las cuentas municipales. La empresa adjudicataria asumiría la inversión prevista, estimada en 26 millones de euros, a cambio de explotar las instalaciones durante un periodo de 40 años, tras el cual pasarían nuevamente a manos municipales.
Una vez prevista la aprobación en pleno de toda la documentación y reglamentos necesarios, el procedimiento contemplaba la solicitud de informes sectoriales preceptivos —entre ellos, a Recursos Hídricos y a la dirección insular de Carreteras— para posteriormente sacar a licitación el proyecto constructivo, cuya ejecución se estimaba en 24 meses.
El aparcamiento también estaba diseñado para combinar plazas reservadas para residentes, mediante cuotas mensuales, con plazas de rotación para usos puntuales y bonos horarios.
Durante la presentación, Triguero destacó que la actuación daba respuesta a uno de los compromisos adquiridos al inicio de la legislatura y aseguró que la nueva infraestructura, situada a menos de diez minutos a pie de Vara de Rey, contribuiría a resolver uno de los problemas históricos de aparcamiento de la ciudad.
Por su parte, Blanca Hernández subrayó el carácter estratégico de la actuación, defendiendo que el proyecto no solo aliviaría los problemas de movilidad y estacionamiento, sino que también contribuiría a dinamizar el barrio, incrementar las zonas verdes y fomentar un modelo urbano más sostenible gracias a su conexión directa con la E-10.






