Tras el discurso del Obispo de Ibiza en la homilía de Santa María en la catedral de Ibiza el pasado 5 de agosto, del que se han hecho eco algunos medios locales, en el que se quejaba de una falta de acceso al ascensor del Parador de Ibiza, ahora Paradores Nacionales ha querido zanjar la polémica reafirmando la existencia de un ascensor independiente para la ciudadanía de la isla que ha sido posible en el proceso de renovación del Castillo.
El ascensor del Parador de Ibiza ha sido en todo momento un elemento polémico por su mera existencia, aunque la cuestión ha dejado de ser si el patrimonio mundial UNESCO de Dalt Vila merece la tecnología de un ascensor o si la población lo necesita. La cuestión ahora es si el ascensor es accesible para toda la ciudadanía de Ibiza, como método de accesibilidad al entorno de Dalt Vila, ya que esta ha sido en todo momento la premisa del proyecto.
Hoy, Paradores Nacionales ha querido zanjar las discusiones al respecto explicando que desde la apertura del Parador de Ibiza «hay un ascensor independiente con acceso directo a la Plaza de la Catedral a disposición de todas las personas que deseen utilizarlo, compatibilizando su uso con el de los clientes del establecimiento».
Así pues, según han indicado, el acceso desde el Camí del Calvari dispone de dos entradas diferenciadas: una peatonal y otra para vehículos. El acceso peatonal conduce, a través de una galería, hasta la planta inferior, donde se encuentra el ascensor que conecta el Camí del Calvari con la Ronda Calvi de Dalt Vila. Este itinerario, marcado como “acceso peatonal”, es de uso público y permanece abierto a cualquier persona que desee utilizarlo.
Por su parte, el acceso para vehículos conduce, mediante un túnel, a los ascensores reservados para los clientes del Parador y para las personas con movilidad reducida que precisen hacer uso de ellos.
«Los ibicencos fueron los primeros en conocer el resultado de la rehabilitación integral del histórico conjunto del Castillo y la Almudaina de Dalt Vila, un espacio emblemático que había permanecido cerrado al público desde la década de los 80.
Desde el Parador de Ibiza aseguran que «con esta solución se ha mejorado la accesibilidad a Dalt Vila, facilitando un acceso cómodo para la ciudadanía y los visitantes, al tiempo que se preserva la privacidad y el confort de los huéspedes del establecimiento».






