La Cooperativa Agrícola de Sant Antoni se ha puesto este 1 de septiembre manos a la obra con la recogida de algarroba, y lo hace con más optimismo que en 2025. Su presidente, Toni Tur, lo resumía así esta mañana, en la presentación de esta nueva temporada: «Estamos contentos de poder decir que todo apunta a que será una campaña mejor que la del año pasado». El mérito, según explicó, es de las lluvias de invierno y primavera.
Eso sí, el calor del verano ha adelantado la maduración y esta primera algarroba sale algo más fina y pequeña de lo habitual. Con todo, Tur confía en que al final se recogerá más cantidad que el año anterior.
Recuperando terreno tras la sequía
La cooperativa aspira a volver a las 700-800 toneladas que suele reunir en Sant Antoni, después de que la sequía dejara la campaña de 2025 entre las 400 y las 500 toneladas, casi un 30% menos. Aquel bache solo se corrigió gracias a las lluvias que llegaron después del verano y en primavera.
En cuanto al precio, se mantienen los 40 céntimos por kilo fijados la pasada campaña, por encima entonces de los 30-35 céntimos que pagaba el mercado en general en 2025. Compensar ese ‘déficit’ fue una decisión deliberada de la cooperativa para que los socios pudieran seguir recogiendo con normalidad, aunque le supuso pérdidas.
Este año el mercado se ha acercado a esa cifra, entre 35 y 40 céntimos, algo que Tur lee como una señal de que los precios ya no bajan. «No sabremos qué hará el mercado global de la algarroba», matizó, consciente de que la cooperativa ibicenca pesa poco en ese tablero, aunque defendió el cultivo como «una apuesta importante» para el futuro de la isla, por su adaptación al clima y su resistencia a la sequía.

El árbol que aguanta mientras otros se secan
Tur puso el algarrobo como ejemplo frente a las pérdidas que este verano han sufrido el almendro, la palmera datilera o la higuera, muy castigados por el calor. «El algarrobo es el que se mantiene verde y el que sigue estando ahí», resumió.
Para seguir apostando por este cultivo, la cooperativa continúa con el reparto gratuito de plantones entre los socios que entregan algarroba: quien lleve producto se lleva un vale para un árbol, o el árbol directamente (ayer aún no habían llegado, pero se esperan esta misma semana). La entidad calcula haber repartido unos 300 plantones en ediciones anteriores y anima a quienes todavía no lo hayan pedido a apuntarse. Tur lo define como «un acto simbólico» pensado para sentar las bases de una mirada más estratégica sobre el paisaje agrícola de la isla.
Un 10% de la cosecha ya llega desde Santa Eulària
Desde hace unos cinco años, la campaña de Sant Antoni se apoya también en la Cooperativa de Santa Eulària, que recoge la algarroba de sus socios y la traslada hasta las instalaciones de Sant Antoni. El gerente de la cooperativa, Juan Antonio Prats, cifra en torno al 10% la proporción que llega ya desde esa zona, y espera que el porcentaje siga subiendo a medida que se afiance la costumbre entre los agricultores.

El Consell refuerza las ayudas a la plantación
En el acto también participó el director insular de Medio Rural y Marino del Consell d’Eivissa, Joan Mari Guasch, que destacó el papel del algarrobo en el paisaje de la isla y su buen comportamiento durante los dos últimos años de sequía. «Esto nos anima a decirle a la gente que siga plantando algarrobos», afirmó.
Guasch recordó que el Consell concede cada año 25 euros por árbol para plantar especies tradicionales como la higuera, el olivo o el algarrobo, siendo este último el que más solicitudes concentra. La partida, de 50.000 euros, está prácticamente agotada, el doble que los 20.000 euros de hace pocos años. Según sus cálculos, una hectárea de algarrobos suele albergar entre 125 y 150 árboles, dependiendo del marco de plantación y de si el terreno se reparte en uno o varios bancales.






