Este verano han saltado todas las alarmas en la sede del sindicato Comisiones Obreras en Ibiza y Formentera. La razón es «una práctica patronal abusiva que se repite de manera sistemática al cierre del verano».
Desde el sindicato explican que, desde el pasado mes de agosto, coincidiendo con el inicio del repliegue de la campaña turística a mediados de mes, los servicios jurídicos del sindicato han detectado un goteo incesante de expedientes disciplinarios.
Están recibiendo una media de entre dos y tres sanciones diarias a trabajadores y aseguran que son unas maniobras «dirigidas a desmantelar las plantillas sin abonar un solo euro en indemnizaciones».
Aunque esta «ofensiva empresarial» empieza a extenderse de forma generalizada a trabajadores de otros sectores de las islas, el «impacto está siendo especialmente devastador en la hostelería».
Así, el sindicato denuncia que, con el fin de la temporada alta, muchas empresas isleñas están recurriendo a la «ingeniería sancionadora» en lugar de tramitar los despidos objetivos o improcedentes que por ley corresponden, eludiendo así sus responsabilidades económicas, siempre según CCOO.
El «despido disciplinario exprés»: el fraude del fin de temporada
El modus operandi denunciado por CCOO respondería a una estrategia preconcebida para forzar el despido disciplinario, que deja al trabajador sin indemnización y desprotegido.
El proceso se ejecuta en tiempo récord en Ibiza y Formentera y sigue un proceso muy similar en cada uno de los casos.
Primero se producen una serie de «sanciones en ráfaga». Así, desde el pasado agosto, los trabajadores reciben amonestaciones consecutivas por motivos absurdos o desproporcionados, como retrasos de pocos minutos, quejas de clientes no contrastadas, pequeñas discrepancias organizativas, bajadas de rendimiento o pérdida de confianza por parte del empresario.
Luego viene lo que el sindicato define como «aprovechamiento de la indefensión». Las empresas aprovechan que muchas sanciones iniciales no se impugnan, por miedo al conflicto o por falta de tiempo en plena temporada, para acumularlas rápidamente. De este modo se fabrica un «historial» que justifica el despido por indisciplina en cuestión de semanas.
El sindicato advierte de que todo esto lleva a un «abaratamiento ilícito de costes». Así, CCOO denuncia que no existe una bajada real en el rendimiento de los trabajadores, «sino una voluntad clara de las empresas de reducir personal tras los meses más fuertes del verano, cargando el coste económico sobre las familias trabajadoras de las islas».
«No estamos ante casos aislados de mala conducta, estamos ante una estrategia patronal masiva para limpiar plantillas gratis en Ibiza y Formentera al acabar el verano».
«Recibir dos o tres sanciones al día en nuestros locales demuestra que se están persiguiendo objetivos de recorte económico criminalizando a los trabajadores», denuncia Consuelo López, secretaria general de Comisiones Obreras en las Pitiüses
Recomendaciones a las personas trabajadoras
CCOO recomienda a las personas trabajadoras que, cuando les entreguen una carta de sanción —la empresa podrá pedirles que firmen un duplicado—, tengan en cuenta que firmar no significa estar de acuerdo, sino solo haberla recibido.
Y da estos consejos:
El trabajador tiene que escribir de tu puño y letra la frase «NO CONFORME».
Debe añadir la fecha y la hora exacta en que la estén entregando (a veces las empresas ponen fechas anteriores para que se pase el plazo de reclamación).
Hay que firmar justo al lado.
Exigir, además, copia firmada y sellada por la empresa en ese mismo instante. Si se niegan a entregarla, hay que hacer una foto con el móvil al documento antes de salir del despacho.
Si el trabajador se niega a firmar, la empresa llamará a dos testigos (normalmente encargados o compañeros afines a la dirección) para que firmen acreditando que han intentado entregar la sanción. «Por eso es mejor firmar como «NO CONFORME» que negarse a firmar, así controlas tú el proceso», aconsejan desde el sindicato.
«Las sanciones siempre hay que impugnarlas —todas—, para evitar que por acumulación acaben en despido disciplinario, especialmente si van precedidas de un plazo de alegaciones muy corto», añaden.






