La ibicenca Nuria Santos, de 47 años, maestra de infantil y actriz de teatro y cortometrajes en la isla —donde además codirige el festival de cortos Itxar Curts, dentro de las Festes de Sant Bartomeu— ha protagonizado una de esas citas que empiezan con dudas y acaban con sonrisas en el programa de Cuatro First Dates.
Pero antes incluso de sentarse a cenar, Nuria dejó claro el mensaje con el que acudía al programa y reivindicar la Ibiza real, la del día a día, lejos del tópico de fiesta permanente. Cuando su cita le comentó que conocía la isla, ella no dudó en subrayar que quienes vivimos aquí llevamos una vida normal y no están todo el día de fiesta. Un gesto pequeño, pero con un mensaje claro que es que hay otra Ibiza que mucha gente no conoce.
Un peluquero italiano con acento romántico
Su cita fue Roberto, peluquero de 53 años, italiano de nacimiento pero afincado en Barcelona desde hace más de dos décadas. Se definió como una persona detallista, romántica y apasionada por la cocina de su tierra, entre pasta, limoncello y lambrusco. Antes de la cita, no llegó a ocultar sus nervios porque había estado previamente en el programa pero su cita no quiso sentarse a cenar con él y lo dejó plantado.
La cita de dos solteros da un giro inesperado: “Ha sido una suerte” https://t.co/0ynAfVEvxQ
— First Dates (@firstdates_tv) September 7, 2026
Con Nuria, sin embargo, la historia fue distinta. El encuentro arrancó con cierta cautela por ambas partes —Nuria admitió que su primera impresión no encajaba del todo con lo que buscaba y confesó que no era el prototipo de persona en el que se fijaría en la calle—, pero la conversación fue limando esas distancias.
Yoga, el Camino de Santiago y una conexión inesperada
La cita fue avanzando entre coincidencias curiosas porque ambos practican deporte y conectan con la espiritualidad, y Nuria compartió con emoción su experiencia recorriendo el Camino de Santiago el año pasado, 112 kilómetros desde Sarria hasta Santiago, completamente sola. Roberto no dudó en destacar la fortaleza que veía en ese relato.

El tono de la velada fue subiendo en cercanía y emoción, con palabras bonitas de por medio y una conexión que ninguno de los dos esperaba al principio. Roberto llegó a decirle que se merecía todo lo bonito y animarla a quererse más, un momento que ella misma reconoció que la había emocionado especialmente.
«Ha sido una suerte conocerte»
Al final de la cena, ambos coincidieron en el balance positivo del encuentro. Nuria destacó que se lo había pasado muy bien y que la conversación había sido enriquecedora, mientras que Roberto se deshizo en elogios hacia ella. La pregunta final del programa —si repetirían cita— obtuvo un sí rotundo por ambas partes, con Nuria apuntando que había habido feeling y coincidencias que le parecían importantes, dejando abierta la puerta a que la historia siga creciendo.






