¿Se imaginan viajar en un vuelo a Ibiza y que, de repente uno de los pasajeros se ponga a grabar mientras grita, vocifera y es jaleado por otros pasajeros? El creador de contenido británico Kellen Jenkins ha convertido el aterrizaje en Ibiza, ayer, en un avión de Ryanair en un mero espectáculo para sus redes sociales, con gritos, disfraces y varias personas de su grupo caracterizadas con máscaras de animales dentro del avión. Si molestaba o no a los demás, no es su problema. Él lo que quiere son likes, seguidores y que compren sus camisetas.
El vídeo, difundido en redes sociales, muestra a Jenkins sentado en su asiento con su característico gorro de natación de color rosa y unas gafas, marca de la casa, mientras detrás de él varios acompañantes participan en la escena con máscaras de caballo, un gorro de pollo y otras caracterizaciones. El grupo grita, suelta alaridos, palmea contra las piernas y celebra la llegada a la isla mientras el resto del pasaje permanece en sus asientos. «Ibiza, allá vamos», dicen y en otro momento parece decir también en inglés que está muy cachondo, «so horny».
La escena está claramente planteada para ser grabada y difundida en redes sociales. Algunos pasajeros aparecen mirando hacia el grupo mientras se desarrolla el espectáculo y otros se ven claramente molestos en un espacio compartido en el que el comportamiento de unos pocos afecta inevitablemente al resto de viajeros.
Más allá del personaje que Jenkins ha construido en redes, con su característico grito «¡yes, sir!», el vídeo vuelve a poner sobre la mesa una cuestión recurrente en los viajes hacia Ibiza como es la diferencia entre divertirse y convertir la diversión propia en una molestia para los demás.
Un avión no es un escenario privado ni una discoteca. Durante un vuelo, los pasajeros comparten un espacio reducido y sometido a unas normas de comportamiento y seguridad que hacen especialmente poco apropiadas las conductas que perturban al resto del pasaje.
En este caso, el creador parece convertir precisamente esa transgresión en parte del contenido porque cuanto más llamativa y estridente es la escena, mayor es su potencial para convertirse en material para las redes sociales.
La isla aparece asociada, una vez más, a la idea de que cualquier comportamiento está permitido en nombre de la fiesta y el espectáculo. Y mientras Jenkins y sus acompañantes disfrutan de su particular puesta en escena, el resto de pasajeros tiene que compartir y sufrir el vuelo con ella.
Una conducta pensada para entretener a una audiencia en redes sociales en un espacio compartido, en el que hay decenas de personas que no han elegido formar parte del espectáculo.







una patada per és cul i cap a casa els fills de la gran Bretanya, impresentables
Por algo el Rey Carlos III les da distinciones a personajes de Balears, por aguantar y entretener a sus súbditos, y promover el «todo está permitido» para su máximo disfrute .
MENUDO JILIPOLL@S