Las lagartijas tienen algo parecido a unas huellas dactilares. El particular dibujo que forman sus escamas puede ser diferente en cada ejemplar y esta característica ha sido aprovechada por investigadores del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea, CSIC-UIB) para desarrollar una herramienta de inteligencia artificial capaz de identificar individualmente a estos reptiles a partir de una fotografía.
El sistema, denominado ReMatch, compara los patrones naturales que aparecen en una nueva imagen con los de animales registrados previamente en una base de datos, según recoge la agencia Efe. De esta manera, puede determinar si una lagartija ya ha sido identificada anteriormente o si, por el contrario, podría tratarse de un ejemplar nuevo.
La tecnología ha obtenido resultados especialmente destacados con la lagartija balear (Podarcis lilfordi). Cuando el animal fotografiado ya figuraba en la base de datos, ReMatch lo identificó correctamente como primera opción en el 98,4 % de los casos. En una segunda prueba, en la que también se incluyeron individuos que no habían sido registrados previamente, el porcentaje de aciertos alcanzó el 92,46 %.
En la lagartija balear, el sistema analiza el mosaico formado por las escamas de la zona ventral del animal. Su disposición presenta características particulares que permiten diferenciar unos ejemplares de otros.
ReMatch busca puntos y líneas coincidentes entre distintas fotografías y, a partir de esas similitudes, calcula la probabilidad de que las imágenes correspondan a la misma lagartija.
Una de las claves de la herramienta es que no obliga a elegir entre los individuos que ya están registrados. Si ninguna de las identidades almacenadas alcanza un nivel suficiente de confianza, el sistema puede determinar que la fotografía corresponde probablemente a un ejemplar que todavía no figura en la base de datos.
Esto resulta especialmente útil en estudios de poblaciones silvestres, donde los investigadores pueden encontrarse durante el trabajo de campo con animales que nunca habían sido fotografiados.
Seguir a una lagartija durante años sin capturarla
Identificar a un mismo animal a lo largo del tiempo permite obtener información sobre su supervivencia, reproducción y sobre la evolución y el tamaño de las poblaciones.
Hasta ahora, este tipo de seguimiento ha requerido en muchos casos capturar a los ejemplares para colocarles anillas, etiquetas, bandas u otros sistemas que permitan reconocerlos posteriormente.
La identificación mediante fotografías ofrece una alternativa no invasiva para las especies cuyos patrones naturales presentan suficientes diferencias entre individuos.
Así, una fotografía tomada durante un trabajo de campo puede servir para comprobar si una lagartija es la misma que fue localizada años antes, cuándo fue observada por última vez o si se trata de un ejemplar nuevo.
Más de 4.600 fotografías de lagartijas
La lagartija balear ha sido uno de los principales bancos de pruebas para desarrollar y evaluar ReMatch.
Los investigadores han trabajado con 4.619 fotografías correspondientes a 1.009 individuos diferentes, obtenidas en el Illot d’en Curt, en Mallorca, durante 14 años de trabajos de campo, entre octubre de 2010 y septiembre de 2024.
El Imedea ha puesto además este conjunto de imágenes a disposición pública bajo el nombre de BalearicLizard, convirtiéndolo en uno de los mayores conjuntos de datos abiertos existentes sobre reptiles.
Una tecnología que también reconoce cebras y focas
Los investigadores han probado ReMatch con otros animales que presentan patrones naturales característicos.
El sistema también obtuvo buenos resultados al analizar las rayas de las cebras y el pelaje de las focas, e incluso fue probado con huellas dactilares humanas.
En cambio, su rendimiento fue inferior con los tiburones ballena. Estas pruebas han permitido identificar también algunas de las limitaciones de la tecnología.
El investigador principal de la herramienta, Roberto Alcaraz, señala que ReMatch funciona especialmente bien con patrones locales y detallados, como los que forman las escamas o las huellas, mientras que pierde eficacia cuando las fotografías presentan grandes variaciones en la perspectiva o en las condiciones en las que fueron tomadas.
El objetivo es aprovechar el creciente volumen de fotografías obtenidas durante los trabajos científicos para poder seguir a los animales durante largos periodos sin necesidad de manipularlos. De esta forma, herramientas de inteligencia artificial como ReMatch pueden facilitar la obtención de información sobre las poblaciones y contribuir a mejorar su conocimiento y conservación.






