La UD Ibiza se topó con la realidad de un Real Zaragoza al que, por plantilla y potencial, esta categoría parece quedársele pequeña. El conjunto aragonés se llevó los tres puntos de Can Misses (0-2) con dos zarpazos de Ureña nada más saltar al terreno de juego en la segunda parte, suficientes para destrozar a un rival que había competido bien durante los primeros 45 minutos y que se vino abajo tras el descanso.
La derrota supone, además, el primer tropiezo de la UD Ibiza en su estadio esta temporada. Los dos encuentros anteriores disputados en Can Misses se habían saldado con victoria, pero el Zaragoza demostró en la segunda mitad por qué es uno de los rivales llamados a pelear por todo.
Hasta la aparición de Ureña, el partido había tenido otra pinta. El Ibiza había aguantado bien, había competido de tú a tú y había hecho méritos para que el marcador fuese distinto. Pero hay futbolistas capaces de cambiar un encuentro en cuestión de minutos y Ureña fue uno de ellos.
El jugador entró en el minuto 56. Dos minutos después, en el 58, abrió el marcador. Y en el 62 volvió a encontrar el camino del gol para colocar el 0-2 en el marcador. Dos golpes prácticamente consecutivos que dejaron al Ibiza sin capacidad de reacción.
El conjunto insular intentó levantarse y llegó a marcar un gol que podía haberle devuelto al partido, pero el tanto fue anulado por fuera de juego. A partir de ahí, el equipo lo intentó más con voluntad que con fútbol y el encuentro terminó convertido en un quiero y no puedo.
El resultado supone la primera derrota del bloque ibicenco ante su público después de haber ganado sus dos primeros partidos como local. Es un tropiezo de los que entran dentro de lo previsible ante un Zaragoza construido para estar en la zona alta, pero que adquiere mayor importancia al poner sobre la mesa un problema que la UD Ibiza arrastra desde el inicio: la necesidad de empezar a sumar lejos de Can Misses.
Porque a las dos victorias en casa hay que añadir ya dos derrotas como visitante. Y esa combinación mantiene al conjunto insular lejos de su objetivo, que no es otro que instalarse en la parte alta de la clasificación.
Queda muchísimo campeonato por delante y todavía hay tiempo de sobra para corregir el rumbo. Pero si algo han enseñado las últimas temporadas es que los equipos que aspiran a pelear arriba no pueden permitirse que la distancia con sus objetivos vaya creciendo jornada tras jornada.
Una plantilla para seguir creyendo
La UD Ibiza ha confeccionado, un año más, una plantilla con argumentos para mirar hacia arriba y cuenta con un cuerpo técnico experimentado. Ahora toca seguir trabajando en la puesta a punto del equipo y encontrar la regularidad necesaria para convertir el potencial en puntos.
El principal debe, de momento, está lejos de Can Misses. En casa el equipo había comenzado con paso firme, pero para aspirar a algo importante tendrá que aprender también a competir y sumar fuera de su estadio.
El Zaragoza, mientras tanto, necesitó apenas seis minutos de inspiración de Ureña para resolver un partido que hasta entonces había sido mucho más equilibrado. Dos zarpazos de un jugador diferencial bastaron para desnivelar la balanza y dejar a la UD Ibiza con su primera derrota en casa.
El fútbol da muchas oportunidades para levantarse. A la UD Ibiza le toca ahora aprovecharlas.







Yo estuve en el partido y este Ibiza no sube ni en ascensor. No hay equipo ni entrenador
No es que no suba es que no se clasifica ni para el play off, veo mucho peor equipo que el que acabo la temporada anterior y se va a hechar mucho de menos a Fran Castillo. Tiempo al tiempo.