El incendio que se declaró ayer, lunes, pasadas las dos y media de la tarde en la zona de Ses Feixes des Prat de ses Monges, entre los límites municipales de Santa Eulària e Ibiza, quedó estabilizado poco antes de las cinco, aunque ha dejado tras de sí no solo hectáreas quemadas, sino también la indignación de los vecinos del entorno, que llevan años denunciando el riesgo que supone la acumulación de residuos y la presencia de infraviviendas ocupadas en la zona.
Y es que el fuego se originó en una infravivienda ocupada situada en la zona, donde, al parecer, unas personas estaban cocinando en un hornillo. En ese inmueble se acumulaban numerosos electrodomésticos, colchones y otro tipo de residuos, una realidad a la vista de todos y que ya habían sido denunciada previamente por los vecinos. No es la primera vez que ocurre algo similar en el mismo punto: en el verano de hace tres años ya se produjo otro incendio en esa misma vivienda, según denuncian.
Según el balance ofrecido por Bombers d’Eivissa, el cuerpo intervino en este incendio de vegetación que, a su llegada, ya se propagaba rápidamente por el cañaveral. En la extinción trabajaron 23 efectivos de Bombers d’Eivissa a bordo de cuatro vehículos, junto con helicópteros de IBANAT, que desplegaron diversas instalaciones de extinción a lo largo de todo el perímetro afectado.
Con el viento reinante en la zona, la cola de fuego avanzaba hacia la carretera que une Jesús con el campo de tiro de Cap Martinet, por lo que los efectivos concentraron buena parte del trabajo en evitar que las llamas alcanzaran ese tramo, donde se ubican varias viviendas y un par de casetas que finalmente pudieron ser protegidas.
Lo primero que hicieron los equipos de emergencia fue proteger las casas más cercanas al fuego; aun así, dos viviendas tuvieron que ser desalojadas de manera preventiva para evitar que las llamas se propagaran hacia ellas.
El fuego afectó unos 7.000 metros cuadrados de cañaveral y una parcela con un almacén y gran cantidad de materiales acumulados, un factor que pudo favorecer la rápida propagación de las llamas.
El Grupo Especial de Drones de Bombers d’Eivissa cartografió posteriormente la zona afectada mediante el uso de un dron, y en las tareas de extinción y gestión de la emergencia se trabajó de forma coordinada con IBANAT, la Policía Local de Eivissa, la Guàrdia Civil y Protecció Civil.
Marc Marí, vecino y propietario en la zona, muy implicado en su conservación y protección —se trata de un humedal de gran valor para la fauna, especialmente para las aves—, contemplaba lo ocurrido con una sensación de impotencia.
«Los vecinos estamos hasta los mismísimos, porque ya está bien, ya está bien», explicaba visiblemente enfadado en declaraciones a Ib3 Notícies. Marí relataba cómo, al ver el fuego, cogió el coche a toda velocidad: «Estaba el fuego llegando a casa y menos mal que estaban los bomberos y las avionetas y el helicóptero pasando. ¿Qué hay que esperar, que se queme mi casa?», denunciaba.
Según Marí, en esta parte de la zona hay actualmente tres infraviviendas ocupadas, un problema que, asegura, se repite y que las administraciones no terminan de resolver pese a las denuncias vecinales. La pregunta que ahora se hacen muchos residentes es si este nuevo incendio, que por fortuna no llegó a alcanzar las viviendas evacuadas, servirá por fin para acelerar las medidas de limpieza y prevención que llevan tiempo reclamando en un espacio protegido por su valor ecológico.






