El hotel abandonado en su esqueleto de hormigón en el litoral de Cala de Bou ha vuelto a recibir huéspedes que buscan el refugio de un techo en Ibiza, con el comienzo de la temporada. Así lo ha podido verificar Noudiari insitu, y es que en las últimas semanas se ha podido observar que hay un mayor número de infraviviendas, telas colocadas a modo de protección, tiendas de campaña y personas transitando el edificio de Punta Xinxó.
El hotel está ubicado entre las calles Huelva, Jaén y es Caló, justo al lado del mar, y rodeado de zonas residenciales, dentro del término municipal de Sant Josep. Desde hace algunos años ha sido uno de los puntos en los que numerosos trabajadores de temporada se han ubicado, a falta de una alternativa habitacional en la isla.
A principios del mes de abril Noudiari comprobó que en esta estructura vivían algunas personas y había un número muy reducido de tiendas. Sin embargo, ya lo advertían los vecinos, con el comienzo de la temporada el número de habitantes en este armatoste de hormigón ha ido en aumento.
Se da la circunstancia de que en el mismo mes de abril se ha dado orden de desalojo a dos asentamientos ubicados en Ibiza, en sa Joveria y detrás del estadio de Can Misses, junto a la E-20.

En este caso, la estructura de Punta Xinxó está completamente desprotegida, siendo un peligro para quienes la habitan al no tener ni barandillas en las escaleras ni paredes de ningún tipo entre planta y planta. Es por eso que los habitantes utilizan telas a modo de protección contra el viento y por ganar algo de privacidad. En los últimos días se han podido observar más cerramientos de este tipo y más tiendas de campaña. Una vecina de la zona asegura que todos los habitantes que ha visto son hombres y parecen, al llevar ropa de trabajo, trabajadores de la construcción en Ibiza.
El destino de este edificio es el derribo, según indico en junio de 2025 el propio alcalde de Sant Josep, Vicent Roig, a Noudiari.

Fue el 16 de mayo de 2025 cuando el alcalde del consistorio josepí anunció la aprobación en Junta de Gobierno de la caducidad de la licencia de construcción de estas obras, concedida al grupo Acintur en 2006. Tras resolver las alegaciones pertinentes, y tras reunirse con los vecinos de la zona ese mismo día para explicarles la hoja de ruta, el Ayuntamiento anunció mediante un comunicado que tras la expiración de esta licencia «se procedería de manera inmediata a la tramitación de la orden de demolición del edificio», una demolición de la que debería hacerse cargo la empresa, aunque el Ayuntamiento ya anunció entonces que de no hacerlo, el consistorio tomaría cargo de ella de forma subsidiria.
Sin embargo, casi un año después, el estatus de este derribo sigue en pendiente, y el esqueleto de hormigón vuelve a proveer un peligroso techo para quienes lo habitan.







