El Mediterráneo que rodea Ibiza es, para residentes y visitantes, la joya más preciada de la isla: el motivo último de su belleza, de su atractivo turístico e incluso de su salud y bienestar, ya que la posidonia oceánica oxigena con la capacidad de una selva amazónica. Sin ese mar no somos nada pero, sin embargo, parece que nos empeñamos en enfermarlo.
Un recorrido por la costa de la isla, desde puntos tan alejados entre sí como son ses Figueretes, en la ciudad de Ibiza, hasta Caló des Moro, en Sant Antoni, pasando por el aeropuerto de Ibiza, presunto autor de vertidos de aguas fecales al parque natural de ses Salines, revela una realidad alarmante en la que encontramos vertidos de toda clase en todas partes.
Estudios de asociaciones ambientales, analíticas de entidades sociales y denuncias de vecinos… todos dibujan un mismo patrón que se repite temporada tras temporada. Y los medios de comunicación no paramos de reportarlo, cuando parece que no hay ni una semana en la que no hablemos de algún vertido. Aguas fecales, combustibles de embarcaciones y hasta productos de limpieza que acaban en el mar. Todo sin que las autoridades competentes o la propia red de saneamiento de la isla parezca capaz de evitarlo.
La última denuncia es Caló des Moro: una capa marrón bajo el agua y una respuesta que no llega
Llega a nuestra redacción una nueva denuncia. En Caló des Moro, una persona que frecuenta la cala lleva días trasladando a los servicios de socorrismo el mal estado del agua y un intenso olor a fecales. Poco antes, había visto cómo una técnica medioambiental tomaba muestras en la orilla. Pero lo que motivó la alarma fue lo que esa misma persona descubrió buceando y es que toda la franja de arena del fondo marino, entre la pradera de posidonia y la línea de boyas, aparecía cubierta por una extensa capa de color marrón, de aspecto claramente anómalo y compatible con vertidos fecales u otras sustancias contaminantes, algo que no se había observado en días anteriores. Mientras tanto, la playa seguía llena de bañistas, sin que se acordonara la zona ni se advirtiera del riesgo.
La respuesta inicial de los canales municipales de atención ciudadana derivó el caso como una simple incidencia de mantenimiento, ajena a Medio Ambiente. La persona denunciante reclamó entonces, por escrito, que se investigara el origen real de la contaminación —incluyendo posibles afecciones a la Posidonia, ecosistema protegido de la zona— y que se determinara qué administración era competente, en lugar de limitarse a gestionar una limpieza puntual de la playa. «He contactado con el ayuntamiento para poner una queja y con asociaciones de medio ambiente que están estudiando si recoger muestras de la zona», explica la testigo a Noudiari.
El Torrent de sa Font y la depuradora del aeropuerto: una denuncia respaldada por analíticas
El foco de contaminación más mediático detectado este verano se sitúa en el Torrent de sa Font, que desemboca en es Codolar, dentro del Parc Natural de ses Salines d’Eivissa i Formentera.

Once entidades sociales y ecologistas de Ibiza —Aliança per l’Aigua, Amics de la Terra, Associació per la Defensa de l’Aigua d’Eivissa, Associació de Propietaris Forestals, Associació de Productors d’Agricultura Ecològica d’Eivissa i Formentera (APAEEF), Associació de Veïns de Can Frígoles, Associació de Veïns de Rafal Trobat, Associació de Veïns de sa Caleta, GEN-GOB, Institut d’Estudis Eivissencs y revista 078— denunciaron públicamente este vertido, que atribuyen presuntamente a la planta depuradora del aeropuerto de Eivissa, gestionada por Aena.

Las entidades aseguran haber realizado cuatro campañas de muestreo entre el 12 de junio y el 22 de julio, con resultados muy por encima de los límites legales, y vinculan esos datos al funcionamiento de la depuradora aeroportuaria, por lo que reclaman una investigación oficial. Según estas organizaciones, el problema no sería puntual, sino que se arrastraría desde hace meses; fuentes no contrastadas hablan incluso de años de vertidos recurrentes en temporada alta.
El Ayuntamiento de Sant Josep detectó el vertido por primera vez el 3 de agosto, con analíticas que confirmaron su origen fecal por elevadas concentraciones de E. coli y enterococos, aunque en ese momento el agua de la playa aún no superaba los niveles que obligan a prohibir el baño.
Tras una segunda toma de muestras el día 6, con un repunte de bacterias, el Consistorio cerró preventivamente el tramo de es Codolar la tarde del 7 de agosto.
La Direcció General de Recursos Hídrics del Govern balear, informada por el Ayuntamiento, ha abierto diligencias previas y ha solicitado la colaboración del Seprona, cuyos agentes tomaron muestras sobre el terreno. Aena, por su parte, ha admitido dificultades en la gestión de sus aguas residuales, aunque apunta a que el origen del vertido podría no limitarse a las instalaciones del aeropuerto, según su versión.
Desde la Conselleria de Medi Natural se ha subrayado la gravedad del caso, al tratarse de un vertido de aguas fecales en un espacio natural protegido, y no se descarta que los hechos puedan ser constitutivos de un delito contra el medio ambiente si se acredita que han causado daños sustanciales. La última analítica, del 10 de agosto, permitió reabrir al baño el tramo de es Codolar al situarse los valores por debajo del umbral de prohibición.
Tal y como informó Noudiari, el vertido del Torrent de sa Font fue comunicado por el Ayuntamiento de Sant Josep al departamento autonómico de Recursos Hídrics el 10 de agosto, después de que el propio Consistorio lo detectara el 3 de agosto. El medio recoge que, tras la inspección del Seprona, Recursos Hídrics determinará las actuaciones y, si procede, abrirá expediente; y que el Ayuntamiento decidió reabrir al baño el tramo de es Codolar el 11 de agosto al mejorar los resultados analíticos.
Vertidos a la orden del día: un patrón que se repite cada temporada en la bahía de Portmany
Pero si hay un lugar crítico y recurrente en temas de vertidos, este es la Bahia de Portmany y en diversos puntos. La asociación Salvem sa Badia de Portmany lleva mucho tiempo documentando episodios que también reportan periódicamente vecinos de la zona. Este 2026 no ha sido una excepción con al menos cuatro episodios de vertidos documentados que comenzaron muy pronto, en abril.
10 de abril, s’Estanyol: un miembro de la asociación detectó un reguero de suciedad que caía directamente al mar junto a uno de los hoteles de la zona, cerca del muelle. La alerta al 112 y a la Línea Verde permitió que el Ayuntamiento de Sant Josep cerrara la orilla al baño. La playa reabrió cinco días después, con analíticas favorables.

28 de mayo, s’Arenal: la rotura de una tubería de la compañía Abaqua que conecta el sistema de bombeo La Antigua con la depuradora provocó un desbordamiento de aguas fecales que llegó, a través de la red de pluviales y el torrente des Regueró, hasta la Bassa des Regueró y el mar. El responsable de las depuradoras gestionadas por Aqualia para Abaqua explicó a la asociación que, cuando los camiones cuba no dan abasto para aspirar el vertido, el agua acaba en el mar a través del emisario. La playa fue cerrada de forma preventiva.

12 de junio, aliviadero de la EBAR La Antigua: la propia asociación documenta que este punto, situado frente a ses Variades, es un foco habitual de contaminación por la evacuación de aguas fecales sin depurar, especialmente tras episodios de lluvia, debido a una red de saneamiento que sigue sin separar pluviales de fecales.

15-21 de julio, Cala de Bou (Platja d’en Xinxó y es Pinet): nuevos reventones en la red de fecales provocaron el cierre de la Platja d’en Xinxó, con riadas de agua contaminada aflorando por las tapas de las alcantarillas tal y como recogió Noudiari tras recibir quejas de los vecinos.
Por su parte, Salvem sa Badia tomó muestras en cuatro puntos de la zona y todas arrojaron concentraciones de enterococos muy por encima del límite legal de 185 u.f.c./100 ml —en dos puntos se superó el tope de medición de 2.420 u.f.c.—, mientras que la playa de es Pinet permaneció abierta pese a presentar también valores muy superiores a los permitidos, ya que las analíticas municipales no coincidieron con las de la asociación.

Salvem sa Badia sitúa el origen del problema en el mal estado de una red de saneamiento en alta que, según fuentes técnicas consultadas por la propia asociación, arrastra una antigüedad cercana a las tres décadas y necesitaría una sustitución integral que sigue sin producirse.
Combustible en Platges de Comte: otro tipo de vertido
No todos los episodios de este verano tienen origen en la red de saneamiento. El 12 de julio, el Ayuntamiento de Sant Josep izó la bandera roja en Platges de Comte, una de las playas más concurridas de la isla, tras detectar el servicio de socorrismo una mancha de combustible con un fuerte olor. Las embarcaciones fondeadas en las inmediaciones fueron revisadas sin que se identificara el origen exacto, y el Ayuntamiento apuntó a que el gasóleo pudo llegar arrastrado por la corriente tras la carga de combustible de alguna embarcación en el mar. Por desgracia, los vertidos de combustible y aceite de motor de barcos de recreo no son ninguna excepción aunque algunos no llegan a tocar costa. En algunos casos se han detectado vertidos también de aguas grises.
Ses Figueretes: la limpieza de terrazas que acaba en el mar
En la zona de ses Figueretes, varios vecinos vienen denunciando desde hace tiempo que la limpieza matinal de las terrazas de algunos hoteles y locales de hostelería se hace arrastrando agua con productos de limpieza —entre ellos lejía— directamente hacia la playa. Según uno de estos testimonios, ciertos establecimientos, tanto hoteles como restaurantes, limpian sus terrazas sobre el paso peatonal y arrastran esos vertidos hasta el mar, incumpliendo tanto la normativa municipal como la de costas.


En este sentido, el Ayuntamiento de Ibiza subraya a Noudiari que Ordenanza municipal de servicio de recogida de residuos y limpieza viaria, publicada en el BOIB nº 66 de 18 de mayo de 2024, prohíbe expresamente en su artículo 39 verter aguas de cualquier tipo en la vía pública, y obliga a que la limpieza de terrazas de hoteles y establecimientos se realice sin producir vertidos hacia espacios públicos o propiedades próximas. La norma es clara porque ni un bar ni un hotel pueden limpiar su terraza dejando que el agua sucia corra hacia la calle o hacia la playa. La realidad es bien distinta y basta dar un paseo para comprobarlo.
Es más, los operarios municipales limpian de manera correcta, dejando los restos para recoger en el paseo y no los vierten al mar o a la playa en ningún momento, explican los vecinos.
Y un problema de fondo: la red de saneamiento obsoleta mientras aumenta la población residente y el turismo
El denominador común de la mayoría de estos episodios es doble: una evidente falta de concienciación ambiental y civismo en aquellos que vierten productos de limpieza o combustibles al mar y una infraestructura de saneamiento que arrastra decenios sin la actualización necesaria para absorber el aumento de población y de presión turística.
Los vertidos por aguas fecales han sido señalados como uno de los factores de mayor impacto en la salud medioambiental de la bahía de Sant Antoni en el informe encargado por la Agencia Balear del Agua y la Calidad Ambiental (Abaqua), que reclama una gestión costera más sostenible y controles más estrictos de la contaminación. Ya en 2018 se reconocía que las estaciones de bombeo y tuberías de la zona rondaban los 25 años de antigüedad y se acercaban al final de su vida útil; ocho años después, según la información disponible, el proyecto de sustitución integral sigue sin ejecutarse por completo.
Reventones de tuberías, averías puntuales en los sistemas de bombeo, vertidos de aguas de limpieza de terrazas con productos como la lejía, y episodios puntuales de contaminación por combustible de embarcaciones que tienen como destino el mar, la joya de Ibiza que sufre más que nunca la negligencia humana.
Todo esto no refleja ni siquiera la punta del iceberg de la magnitud real del problema. Basura en el mar, episodios de microalgas o incendios de embarcaciones que acaban hundidas contribuyen cada verano a deteriorar todavía más un ecosistema tan delicado y bello como precioso para la economía isleña.







Merda per tot… tambe als ajuntaments i oficinas de funcionaris varios… no valen per res.. els duria a recullir merda per ses platjas,nose com no tenen vergonya cada fi de mes reben sa nomina que no se mereixen.. i sa gent que ve a visitarmus tambe son lo milloret de cada casa, sense educacio ninguna.. estam morts.. morts..
Tens tota sa raó estam perduts..son tots uns ineptes
«Salvem sa badia» destaca per els rigurosos estudis reals que ha fet, i es d’agrair. Ja que els polítics no estan per feina, sen recorden quatre dies abans d’eleccions i no hi ha manera que sapiguen treballar per solucionar aquestes importants necesitats básiques de la població eivissenca en general. Primer amplien permisos per mes i mes construccions, sense arreglar o adaptar a les noves necessitats xarxes d’aigües residuals, depuradores, dessaladores, etc, etc. Les analitiques depen de en quin punt es facin de la mateixa platja o zona, del dia poden donar registres molt diferents, i això no vol dir que no tenguin afectacions no desitjables.
Sa merda ens menja, però alerta de criticar-ho, que diuen que sense tant de turisme, no podríem viure.