L’Aliança per l’Aigua ha alertado este martes de la situación límite de las reservas hídricas de las Illes Balears, consecuencia de una sobreexplotación crónica de los acuíferos sostenida mayoritariamente por el consumo urbano y residencial en suelo rústico.
Lo hace después de que el Govern anunciara, el 15 de agosto, que las reservas hídricas subterráneas han bajado al 39 % de media en julio, seis puntos menos que en junio, con Mallorca al 39 %, Eivissa al 42 % y Menorca estancada en el 34 %, el mismo mínimo histórico de agosto de 2025.
Según su informe anual 2025 del Observatori de l’Aigua de les Illes Balears, que compara las extracciones estimadas en los documentos iniciales del cuarto ciclo de planificación hidrológica (2028-2033) con las asignaciones que fija el Pla Hidrològic 2022-2027 en vigor, ninguna de las cuatro islas se mantiene dentro de la asignación legal que el propio Govern les atribuye:
Eivissa la supera en un 15,4 % y Formentera en un 70,8 %, mientras Mallorca lo hace en un 8,5 % y Menorca en un 35,5 %.
Esta grave situación implica el incumplimiento de los objetivos de la Directiva Marc de l’Aigua europea, que no permite que el Pla Hidrològic asigne más del 80 % del recurso disponible de cada masa.
Todo lo que se está extrayendo por encima de la asignación es, por tanto, volumen que el sistema no puede reponer. El propio diagnóstico del cuarto ciclo lo confirma: 36 de las 88 masas de agua subterránea del archipiélago, el 40,9 %, se encuentran en mal estado cuantitativo, 7,6 puntos más que en el ciclo anterior.
«El descenso de reservas hídricas subterráneas no es un hecho aislado de este verano, es el resultado de una sobreexplotación crónica de los acuíferos que no se detiene por un crecimiento urbanístico sin límite, agravado por la nueva ley ómnibus», ha lamentado Rafael Tur, portavoz de l’Aliança per l’Aigua.
Eivissa y Formentera
Este julio de 2026, Eivissa se sitúa en el 42 %. La reserva remonta respecto al mínimo histórico del 26 % que marcó en septiembre de 2025, pero las lluvias de otoño e invierno no han sido suficientes para alejar a la isla de la zona de riesgo de sequía antes del verano.
Es, además, la isla con la sobreexplotación más extendida: 12 de sus 16 masas extraen más de lo que tienen asignado y concentran el 78 % de toda el agua que se bombea en la isla.
Las masas de agua subterránea que más superan su asignación en volumen de agua son Es Canar (+0,48 hm³), Santa Gertrudis (+0,44), Cala Llonga (+0,38), Cala Tarida (+0,28), Santa Agnès (+0,27) y el Pla de Sant Antoni (+0,26); en términos relativos destaca Cala Tarida, que extrae un 184 % más de lo que tiene asignado, y Porroig un 103 % más.
La masa con la reserva más crítica es la de Sant Agustí, que se explota al 85,9 % de su recurso disponible y tiene una reserva media de solo el 5,5 %: entre octubre de 2024 y marzo de 2025 estuvo seis meses consecutivos con la reserva a cero, el caso más grave de todo el archipiélago.
Por usos, Eivissa muestra el mismo fondo de la cuestión con una forma diferente: el abastecimiento público ha bajado un 3,4 % desde 2011, pero el consumo disperso en suelo rústico ha subido un 62,5 %, hasta representar el 37,7 % de toda la extracción, casi tanto como el abastecimiento público (42,2 %).
Juntos suman el 79,9 % de la extracción en la isla de Eivissa, de acuerdo con los datos del balance del cuarto ciclo de planificación hidrológica, una proporción parecida a la de Mallorca y Menorca, aunque aquí el peso recae más en la vivienda dispersa que en la red municipal. El uso agrario solo extrae allí el 18,9 %. En Formentera, el consumo disperso es prácticamente la única causa de extracción (98,4 %), ya que la red urbana se abastece íntegramente de agua desalada y no toca el acuífero.
Como resultado, la extracción conjunta para uso residencial en suelo rústico y agrícola ya supera el consumo urbano: suma 9,8 hm³, por encima de los 7,3 hm³ que se extraen para el abastecimiento público. Además, la extracción agrícola crece un 83,1 % entre 2018 y 2023 en una isla donde la superficie agraria útil apenas alcanza el 14 % del territorio. Eivissa es, de hecho, la única isla donde el uso agrario encabeza el exceso sobre la asignación dentro de las masas sobreexplotadas, con 1,45 hm³ por encima de lo que tiene asignado, por delante del consumo disperso (1,12 hm³). L’Aliança per l’Aigua atribuye en parte este desajuste a viviendas con concesión agrícola en suelo rústico que en realidad destinan el agua a uso residencial.
A diferencia de Mallorca y Menorca, aquí la desalación ya no es el problema: en 2025 las desaladoras de la isla de Eivissa trabajaron al 95,7 % de la capacidad anual, hasta un 113,4 % en agosto, de manera que ya no pueden absorber más presión.
Los dos factores que sí agravan la situación son las pérdidas de las redes de suministro, con Sant Josep (26,5 %) y Santa Eulària (26,4 %) por encima del 17 % que debería cumplirse en 2027. Además, en Eivissa destaca negativamente la falta de reutilización: el volumen de agua depurada que no se reutiliza llega a los 14,04 hm³, equivalente a toda la producción de agua desalada de la isla
L’Aliança per l’Aigua pide
Ante esta situación, l’Aliança per l’Aigua reclama, en primer lugar, poner límite al crecimiento urbanístico, la causa de fondo del agotamiento de los acuíferos, y revertir la ley Òmnibus, que permite a los ayuntamientos aprobar y desarrollar planeamiento urbanístico sin solicitar el informe previo de suficiencia hídrica a la Direcció General de Recursos Hídrics, sustituido por una memoria municipal que no equivale a la valoración independiente de la administración hidráulica, precisamente cuando los acuíferos tienen menos margen para absorber nuevos desarrollos.
En segundo lugar, la entidad pide acelerar la renovación de las redes de suministro para reducir las pérdidas, con el 17 % como objetivo que el Pla Hidrològic fija para 2027 y que justo queda un año para cumplir.
En tercer lugar, reclama maximizar el aprovechamiento de la desalación antes de plantear nuevas desaladoras, e invertir en las redes de saneamiento que hagan posible la reutilización del agua depurada, hoy prácticamente nula en las cuatro islas. Finalmente, l’Aliança per l’Aigua insta a reforzar el control de las concesiones de extracción de agua subterránea en suelo rústico, para garantizar que el agua otorgada para usos agrícolas se destina efectivamente a la actividad agraria y no acaba sirviendo para la vivienda dispersa.
Toda la información se puede consultar en los nuevos capítulos del informe anual 2025 del Observatori de l’Aigua de les Illes Balears promovido por l’Aliança per l’Aigua: https://observatoridelaigua.org/informe-anual-2025/







y mientras tanto el Ayuntamiento de sant josep legalizando piscinas y casas en Rústico.
El plan territorial insular de la isla (PTI) debería ser reformado y contemplar el estado de los recursos naturales. Ante una situación de emergencia de los recursos hídricos o de cualquier otro recurso natural de la isla, debería prohibir construir en suelo rústico.