El calor ha provocado este verano un adelanto en las maduraciones de algunos cultivos de la huerta, y a esto se suma también el calor nocturno durante las noches de Ibiza, que ha provocado un avance de la maduración de todos los tipos de tomate.
Así lo explica el presidente de la cooperativa agrícola más grande de Ibiza, Iván Colomar, a Noudiari. El calor además, ha ido en paralelo a la llegada de la luna llena, que ya de por sí rige los procesos de maduración de esta fruta. “Lo normal es que haya un impulso de maduración hacia mediados de julio”, explica Colomar, “este año hemos tenido un apretón muy importante a finales de junio”.
La luna llena de junio de 2026, conocida como la Luna de Fresa, alcanzó su fase de iluminación máxima el 29 de junio. En pocos días, la cooperativa pasó de una recolecta de unos 1.000 kilos a los 3.000-4.000 kilos. “La luna hace que haya más claridad por la noche y eso influencia la maduración, y esto se unió a temperaturas nocturnas altas por lo que es un combo muy importante”.
De hecho, las temperaturas mínimas en las últimas noches de junio, y principios de julio, han estado por encima de los 23 grados. A veces esas temperaturas se han situado incluso más arriba.
“No es lo mismo tener noches de 18 o 19 grados, que noches de 27 o 28 grados”, afirma Colomar. Esto es porque la planta y el fruto necesitan la noche para recuperarse de las jornadas diarias de calor intenso que estamos viviendo, con períodos largos de temperaturas altas y constantes. Con noches calurosas “la planta no tiene tiempo para recuperarse y se acelera el proceso de maduración para sobrevivir”, concluye Colomar.
La sandía también es otro de los frutos en los que se ha visto este efecto de maduración adelantada, lo que ha provocado una maduración simultánea de siembras que se habían realizado escalonadamente desde finales de febrero.
Posible agotamiento de las cosechas para mediados de agosto
Uno de los temores aún por constatar de Colomar, es que precisamente estas maduraciones adelantadas signifiquen que los cultivos ya habrán dado todo lo que podían dar esta temporada veraniega, antes del 15 de agosto. Con recolectas adelantadas y por tanto más cuantiosas en julio y hasta la primera quincena de agosto, esto podría significar que para la segunda quincena de agosto la huerta haya dado sus frutos, y habrá una menor cantidad de producto para asolir la demanda hacia final de verano.
Esto también podría darse debido a que las altas temperaturas “no rentan”. Colomar indica que los payeses que tienen un pequeño huerto en casa pueden adaptar sus plantaciones con mayas de sombreado, por ejemplo, para dar un respiro a las plantas, pero la situación es diferente, por otro lado, para aquellos con un invernadero, a quienes aconseja comenzar a cambiar el calendario y avanzar las siembras. El agricultor admite que siempre ha habido altas temperaturas y los picos no están siendo fatales, pero lo novedoso es que se están manteniendo altas temperaturas durante períodos largos, lo cuál afecta a elementos como la humedad, y todo ello puede ser causa de ácaros, hongos u otras circunstancias poco favorables que pueden acabar mermando la producción.
“Todo esto acelera la muerte de la planta y con altas temperaturas prolongadas lo pasan mal”, dice Colomar. Es por ello que se ve el efecto en frutas como el tomate y hortalizas como los pimientos de todas las variedades –italianos, de morro, padrón, borde…–. Esas afectaciones, facilitadas por el calor, pueden generar una reducción de la producción, “una merma”, en palabras de este payés, que se traduciría en frutas más pequeñas, menor cantidad, o incluso en la calidad del producto.
Hasta ahora, sin embargo, este agricultor es prudente y explica que se ha logrado una cosecha de gran calidad y gran cantidad. Colomar es prudente en cuanto a lo que puede pasar si las temperaturas altas continúan prolongándose como hasta ahora, ya que incluso de seguir así el clima, no sería un mal año para la huerta ibicenca, especialmente tras un invierno de lluvias. Así y todo “unos días de lluvia no es lo que más desearíamos, pero sí que bajasen las temperaturas al menos 4 ó 5 grados”, concluye Colomar.






