Cada verano, cientos de residentes de Ibiza que quieren cruzar con su coche a Formentera chocan con el mismo problema: no hay plaza disponible pese a que, muchas veces, las reservas que agotan el cupo terminan sin usarse realmente.
El propio Consell de Formentera lo ha reconocido a Noudiari: no existe ningún mecanismo para penalizar a quien reserva en Formentera eco y no se presenta, y hasta el año pasado ni siquiera se estudiaba cuántas de esas plazas se pierden así. Pero la institución ya ha dado un primer paso este año y admite que está trabajando en una revisión más amplia del sistema de cara a próximas temporadas.
Las denuncias recibidas por este medio describen una práctica «habitual» entre residentes de Ibiza: pedir una plaza para «asegurarse» un día concreto de la temporada, sin tener claro si finalmente se va a usar. Como no hay ninguna penalización por no presentarse, muchas de esas reservas se convierten en plazas fantasma que bloquean el sistema para quien sí necesita cruzar ese día.
Preguntado directamente por si el sistema contempla alguna sanción para quien reserva y no aparece, el Consell responde que no y que tampoco existe una lista de espera o un mecanismo de reasignación automática que permita liberar esas plazas para otros usuarios.


La Ley 7/2019 obliga a fijar anualmente, por acuerdo del Consell d’Entitats, un cupo de autorizaciones para distintos colectivos que quieren llevar su vehículo a la isla.
Para los residentes de Ibiza, ese cupo se sitúa en 235 turismos y 50 motos al día. A ellos se suman otras casuísticas, como los trabajadores de Formentera que residen en Ibiza.
Dentro del techo global para la temporada 2026 —10.287 vehículos entre el 1 de junio y el 30 de septiembre—, el reparto queda así: 1.732 turismos y 122 motos para visitantes, 235 turismos y 50 motos para residentes de Ibiza, y 2.268 turismos y 5.880 motos para vehículos de alquiler.
Sin datos, hasta ahora
La institución reconoce no se ha estudiado la magnitud real del problema. No dispone de datos sobre cuántas reservas acaban sin materializarse, aunque el Consell explica que este análisis no se había planteado hasta el año pasado, cuando empezaron a explorar posibles mejoras en la gestión. Tampoco hay cifra sobre el porcentaje de autorizaciones concedidas que quedan sin utilizar en temporada alta: «no se analiza y no se tiene este dato», según su respuesta.
Sobre las quejas de los residentes, el Consell admite recibirlas, pero reconoce que no las contabiliza, lo que impide dimensionar con precisión el malestar acumulado durante años.
La primera medida: cámaras y 15 días de margen
Ante esta situación, el Consell ha introducido este año un primer control, aunque limitado. De las autorizaciones concedidas para 122 días de temporada, se revisa si las cámaras detectan la matrícula autorizada durante los primeros 15 días. Si no aparece ningún registro en ese plazo, la autorización puede anularse y el cupo liberarse para otro solicitante.
Es, según el propio Consell, la respuesta a los «actos» de reserva especulativa: las autorizaciones no registradas por las cámaras durante 15 días consecutivos «son susceptibles de ser denegadas». No se trata, sin embargo, de una fianza ni de un pago previo, medidas que el organismo dice tener todavía en estudio.
¿Acceso garantizado para el residente?
Preguntado por si considera que los residentes de Ibiza tienen un acceso razonable a Formentera con vehículo en temporada alta, fuentes del Consell responden que sí, y enmarcan el sistema de cupos precisamente como una forma de evitar el abuso de reservas que en realidad no se necesitan, hechas solo para asegurarse la posibilidad de viajar un día concreto.
Pero la institución admite que estudia introducir cambios para evitar que las plazas bloqueadas y no utilizadas sigan perjudicando a quienes de verdad necesitan desplazarse. En este sentido, confirma que ya está analizando y valorando mejoras en el sistema de gestión de cara a la próxima temporada. Es, junto con el control por cámaras estrenado este año, la señal más clara de que la institución reconoce el problema y se dispone a corregirlo, aunque todavía sin concretar qué medidas adoptará ni cuándo entrarán en vigor.
Un sistema también cuestionado desde Madrid
El debate sobre el cupo formenterense no se limita a la gestión de las reservas fantasma. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha recurrido, por cuarto año consecutivo, los acuerdos del Consell que regulan la entrada de vehículos en la isla, tras impugnar ya las normativas de 2023, 2024 y 2025, todavía pendientes de resolución judicial.
El organismo considera que la normativa limita de forma injustificada las autorizaciones para vehículos particulares, mantiene en cero la cuota para los VTC —lo que a su juicio discrimina este servicio frente al taxi— y sigue repartiendo las autorizaciones de alquiler con criterios históricos que dificultan la entrada de nuevos operadores.
Alternativas de movilidad
Mientras se resuelve el debate sobre el cupo, el Consell insiste en reforzar las alternativas al vehículo privado: este año mantiene 28 taxis estacionales en dos turnos entre el 15 de mayo y el 15 de octubre, refuerza las frecuencias de autobús para conectar los núcleos de población cada 30 minutos en temporada alta, e impulsa la red de rutas verdes para recorrer la isla a pie o en bicicleta.






