Lo que hace unos años parecía una estampa inevitable de cada verano, este fin de semana ha pasado a la historia. El aeropuerto de Ibiza ha vivido el arranque de la temporada de grandes discotecas sin la presencia de los tradicionales taxis pirata captando clientes en la terminal de llegadas.
El dispositivo especial de control desplegado por el Departamento de Transportes del Consell de Ibiza, en coordinación con la Policía Local de Sant Josep y la seguridad de Aena, ha logrado un «efecto disuasorio» total. Por primera vez en muchos años, durante los openings —uno de los momentos de mayor tensión del año— la actividad ilegal ha sido prácticamente nula en las instalaciones aeroportuarias.
El éxito del operativo no se mide esta vez por el número de sanciones, sino por la ausencia de infractores. Los inspectores solo han tenido que levantar tres denuncias: una por transporte privado complementario irregular y dos a vehículos VTC que intentaban captar clientes en la terminal, una práctica estrictamente prohibida.
Este despliegue forma parte del Plan de Lucha contra el Intrusismo que el Consell puso en marcha hace dos años y que ya en 2025 logró cifras récord, con una reducción del 95% de la presencia de intrusos en el aeropuerto.
Lo vivido este fin de semana confirma que la presión constante está dando sus frutos, expulsando a los transportistas ilegales de la principal puerta de entrada a la isla.
Desde el Departamento de Transportes ya han advertido de que esto no es un hecho aislado: los controles han llegado para quedarse. La vigilancia se mantendrá de forma habitual durante todo el verano y se intensificará en las fechas clave con mayor volumen de vuelos para garantizar que el sector legal trabaje sin competencia desleal y que los turistas reciban un servicio seguro.





