La regidora de Seguretat Ciutadana de Sant Antoni, Neus Mateu, reconoció este jueves en el pleno municipal que el pasado 12 de agosto, día del eclipse solar y de una macrofiesta en la playa de s’Arenal, solo dos efectivos de la Policía Local estuvieron presentes en el dispositivo: el jefe del cuerpo y un oficial destinado en el Puesto de Mando Avanzado (PMA), que estaba en Sant Josep. Ella misma, según explicó, se dedicó a recorrer a pie los distintos puntos del operativo —rotondas, cortes de tráfico, s’Arenal y Cala de Bou—, aunque no forma parte del cuerpo policial.
Mateu respondía así a la moción presentada por el PSOE, que exigía su dimisión por «dejadez de funciones» tras el caos de movilidad registrado aquel día y las acusaciones de que la regidora se encontraba en la zona VIP de la fiesta privada de s’Arenal Feels Like Festival, que también ocupó buena parte del debate a cuenta de si tenía o no todos los permisos pertinentes. La edil negó «total y categóricamente» esa versión, calificándola de «difamatoria», y aseguró que su presencia en la zona para comprobar cómo iba todo junto al jefe de policía está corroborada por la Junta de Personal y los sindicatos.
Según Mateu, el operativo preveía inicialmente unos seis agentes ordinarios más mandos y 24 de refuerzo, oferta de horas extra que finalmente no se cubrió por «bajas médicas e indisposiciones de última hora» de la plantilla y por el carácter voluntario de esas horas extra. Pese a ello, defendió que la ciudadanía «no quedó desprotegida» gracias al apoyo de 14 voluntarios de Protección Civil, tres patrullas de la Guardia Civil, el GRS, la Guardia Civil de Tráfico y otros servicios de emergencia, y que la coordinación con la Dirección General de Emergencias fue «ejemplar», con reuniones de preparación desde el 4 de julio. También justificó el cierre del retén policial esa tarde y noche por falta de personal para custodiarlo, aunque el servicio de atención ciudadana siguió operativo las 24 horas.
Sobre el conflicto laboral con la plantilla policial, que los sindicatos cifran en más de diez meses de desacuerdo, Mateu lo atribuyó a una negociación «técnica y garantista» derivada de un cambio normativo autonómico de hace año y medio sobre coeficientes por nocturnidad y festivos, con informes jurídicos contradictorios entre la secretaría y Recursos Humanos. Negó que exista una «falta crónica» de efectivos y defendió la legalidad del contrato de seguridad privada con la empresa High Security Group, amparado —dijo— en el artículo 41 de la Ley 5/2014 de seguridad privada, y ajeno a cualquier intención de suplir a la Policía Local.
La regidora instó al PSOE a retirar su petición de dimisión y advirtió de posibles «responsabilidades civiles y penales» por injurias y calumnias si se mantienen, según ella, acusaciones falsas sobre su vida privada.
En su réplica, la portavoz socialista, agradeció la labor de la Guardia Civil y Protección Civil, pero insistió en que los hechos son claros: no hubo Policía Local en la calle, el retén permaneció cerrado y Mateu acudió a la zona VIP de la fiesta, citando una información publicada en prensa local según la cual la regidora entró unos minutos en esa zona para «comprobar la seguridad». Marí cuestionó qué capacitación tiene Mateu para certificar la seguridad de un evento y recordó que aquel día murió una persona en la calle, sin que —según denunció— haya habido explicaciones al respecto.
La portavoz socialista fue más allá y apuntó a una «guerra abierta» dentro del equipo de gobierno entre el alcalde Marcos Serra y Mateu, que es además primera tenienta de alcalde, señalando que mientras el regidor de personal la protege, el alcalde queda señalado. Marí reclamó que ambos «dejen de esconderse» y aclaren responsabilidades políticas, y advirtió de que el propio Serra habría reconocido que, de saber lo ocurrido, no habría autorizado la macrofiesta de s’Arenal.






