Un estudio científico liderado por el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf) afirma que la serpiente de herradura ya se extiende por el 90% del territorio de Ibiza y que puede nadar hasta los casi 40 islotes donde viven poblaciones únicas de la lagartija pitiusa, a las que depreda.
En un comunicado, el centro de investigación señala este viernes que la lagartija de Ibiza ha sufrido una reducción drástica en los últimos 20 años y “podría desaparecer por completo” de la isla. Ha añadido que los responsables han sido los “propios humanos”, que trasladaron involuntariamente la culebra de herradura, supuestamente escondida en olivos importados de la península.
Una vez en Ibiza, esta serpiente exótica se ha expandido por casi todo el territorio y ha devorado la mayoría de ejemplares de la lagartija endémica. Los resultados principales de la investigación que el equipo liderado por el investigador del Creaf Oriol Lapiedra está llevando a cabo desde hace seis años en Baleares se han publicado en la revista ‘Ecology’.
De acuerdo con el equipo, “no se había observado nunca en esta especie ni, de hecho, en casi ningún otro caso en todo el mundo” que una serpiente pudiera colonizar activamente otros territorios nadando.
Este comportamiento podría darse porque las serpientes “ya han agotado buena parte del alimento en la isla principal”, señalan.
El estudio constata también que se han extinguido las poblaciones únicas de lagartija de diez islotes, como los de Santa Eulària o de s’Ora, una hallazgo especialmente preocupante porque es una pérdida “irrecuperable”.
Para la investigación, el equipo ha combinado trabajo de campo, trampas para serpientes, censos actuales y antiguos, filmaciones, fotografías y observaciones verificadas de pescadores y residentes.
La lagartija pitiusa tiene un gran valor cultural y un rol básico al ecosistema de la isla ya que poliniza la mayoría de flores, controla las plagas al alimentarse de insectos, a la vez que dispersa semillas.
La gran variedad de colores, con tonos verdes, marrones, grises, azules y negros, son el resultado de «miles de años de adaptación» a los diferentes hábitats y del aislamiento genético de los islotes.
La historia de la invasión empezó hace dos décadas y, aunque al principio la serpiente se estableció poco en poco en zonas muy concretas, la expansión ya era superior al 90 % del territorio en 2025.
El investigador Oriel Laprieda ha indicado que cuando la serpiente conquista una nueva zona de la isla “puede tardar menos de tres años al extirpar toda la población de lagartijas”, a la vez que la invasión “se mueve como un incendio” y avanza conforme “se acaba la comida”.
Ha explicado que las serpientes también han añadido a su dieta otros mamíferos como ratones, murciélagos, pájaros y musarañas, provocando, junto con la desaparición de la lagartija, “efectos ecológicos en cascada muy preocupantes”.
Al no tener depredador, la serpiente “está muy alimentada” y ya se han capturado, algunas de hasta dos metros, “un 200 % más grande que las de la península”, ha advertido Lapiedra.
El problema también ha llegado a Formentera, donde también se han empezado a observar individuos y, dada la medida de esta isla, podría implicar la desaparición de las lagartijas en pocos años, indica el estudio.
EFE






