El Ayuntamiento de Sant Josep detectó por primera vez el vertido en la zona de es Codolar el pasado lunes 3 de agosto. Ese mismo día se tomaron muestras, tanto del vertido como del agua de la playa, y los análisis confirmaron que su origen era fecal: presentaban altas concentraciones de E. coli y enterococos.
En aquel momento, sin embargo, el agua de la playa todavía se mantenía por debajo de los niveles que obligan a prohibir el baño, según explica el Consistorio a preguntas de Noudiari.
Con los resultados en la mano, el Ayuntamiento se puso en contacto con Aena para pedir explicaciones y trasladó la información al Govern. También informó a los Agentes de Medio Ambiente, que ya estaban al tanto de la situación.
El 6 de agosto se tomó una segunda tanda de muestras, que mostró un aumento en la concentración de bacterias y ya fue entonces cuando el Ayuntamiento optó por cerrar de forma preventiva la zona de baño frente a la desembocadura del Torrent de sa Font.
El cierre se hizo público el viernes 7 de agosto, coincidiendo con el día en que se hizo la rueda de prensa de denuncia de varias entidades ecologistas, sociales y vecinales de Ibiza. Ese mismo día alertaron de estos vertidos y los vincularon, según los análisis que aportaron, con la depuradora del Aeropuerto de Ibiza.
Aena, por su parte, sin negar al 100 por 100 su posible responsabilidad, ha respondido dando detalles del funcionamiento de la planta e insinuando que los vertidos pueden venir de otros emisores que se encuentran junto al torrente.
Este lunes el Ayuntamiento ha tomado nuevas muestras para seguir la evolución de la calidad del agua. Mientras llegan los resultados, la playa sigue cerrada al baño como medida de precaución.







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