Vecinos y residentes de la zona de Sa Real de la ciudad de Ibiza que se oponen al proyecto de construcción de un aparcamiento subterráneo y en superficie en su barrio quieren hacerse visibles y dar más peso a su rechazo a la infraestructura.
Por ello han convocado una manifestación para este próximo sábado, 16 de mayo, con el objetivo de mostrar su «rotunda oposición al proyecto que quiere destruir nuestro barrio», indican en un comunicado.
La protesta, autorizada por la Delegación del Gobierno, según explican los propios convocantes, tendrá lugar en el bulevar Abel Matutes, entre las 11.30 y las 13.30 horas, concretamente entre el parque de Sa Real y la calle Joan Marí Cardona.
Los convocantes, que aseguran sentirse «directamente afectados por la actuación urbanística», denuncian que el proyecto supondrá «la destrucción de parte del barrio y la pérdida de una de las pocas zonas verdes que quedan en el entorno».
La convocatoria ha ido acompañada de carteles que han desplegado por los edificios de la zona para informar a los vecinos y lograr que la concentración funcione.

“Tenemos que preservar las pocas zonas verdes que nos quedan”, señalan las vecinas organizadoras en un comunicado con el que han solicitado también apoyo mediático y ciudadano para dar visibilidad a sus reivindicaciones.
La movilización llega un mes después de que el Ayuntamiento de Ibiza anunciara la apertura de un proceso de revisión del anteproyecto tras el rechazo manifestado por vecinos y comerciantes durante una reunión informativa celebrada en el Casal de Igualtat.
Durante el encuentro, numerosos asistentes expresaron su preocupación por el impacto que tendría la infraestructura en la vida del barrio. Entre las principales críticas destacaron el posible aumento del tráfico rodado en la zona, la pérdida de espacios públicos de convivencia y la transformación urbanística del entorno.
El proyecto inicial contempla la construcción de un edificio con aparcamiento subterráneo y plazas en superficie, sumando un total de 749 plazas de estacionamiento, de las cuales 485 serían subterráneas y 264 en superficie. Además, incluye cinco locales comerciales en planta baja con superficies que oscilan entre 102 y 811 metros cuadrados.

Desde el consistorio defienden que la iniciativa busca dar respuesta a uno de los principales problemas de movilidad del municipio: la falta de aparcamiento, especialmente en los accesos a la ciudad.

No obstante, el Ayuntamiento anunció que revisará el planteamiento inicial para incorporar las demandas ciudadanas y tratar de compatibilizar soluciones de movilidad con la preservación del entorno urbano y los espacios públicos.
A las críticas vecinales también se ha sumado el PSOE de Vila, que ha llegado a organizar mesas informativas en la zona para explicar a residentes y comerciantes los detalles del proyecto y mostrar su oposición a la propuesta actual.






