El Consell Insular de Formentera, a través de su Área de Medio Ambiente, ha intensificado en los últimos días las tareas de limpieza del litoral para retirar las embarcaciones abandonadas tras su llegada en operaciones de migración irregular. Hasta el momento, se han extraído diez naves de diversos puntos de la costa, pero la capacidad de gestión de residuos de la isla está llegando a su límite.
La actuación más compleja se ha realizado en la zona de s’Estufador, donde se retiraron siete embarcaciones que se encontraban prácticamente completas, además de llevar a cabo una limpieza de restos de fibra y otros materiales dispersos por la acción del oleaje. Otras tres embarcaciones fueron retiradas en Es Caló des Mort y en el Pas d’en Adolf (Trucadors).
Las operaciones, ejecutadas por vía marítima con el apoyo de la empresa Formentera Divers, han permitido remolcar las naves hasta la playa de Es Copinar para su extracción. No obstante, el trabajo no termina aquí: todavía quedan tres embarcaciones pendientes de retirada en localizaciones de difícil acceso, como el Racó del Vellmarí y la zona entre sa Cala y es Racó de sa Palmera.
El problema trasciende la limpieza de las costas. Una vez retiradas, las embarcaciones se trasladan al Área de Gestión de Residuos des Cap, donde ya se amontonan un total de 112 embarcaciones vinculadas a la migración irregular.
Esta acumulación masiva ha llevado a las instalaciones al límite de su capacidad operativa, generando una presión ambiental insostenible para un entorno tan sensible como el de Formentera.
El Consell exige una respuesta estatal
Ante esta situación, el Consell Insular de Formentera ha alzado la voz para exigir a la Delegación del Gobierno en las Illes Balears que asuma de forma integral la retirada, el transporte y la destrucción de estas embarcaciones desde el momento en que tocan tierra.
La institución insular insiste en que:
- Supera sus competencias: La gestión de estos restos deriva de un fenómeno migratorio que excede la capacidad de una administración local.
- Carga económica: El coste de la retirada, almacenamiento y tratamiento supone una carga financiera que el Consell no puede seguir asumiendo con sus propios recursos.
- Impacto ambiental: La saturación del área de residuos pone en riesgo la sostenibilidad del entorno natural de la isla.
El Consell reclama una respuesta más ágil por parte de las administraciones competentes para frenar la degradación de la costa y el colapso de sus servicios de gestión de residuos ante un fenómeno que, lejos de remitir, continúa creciendo año tras año.






