La Escola Universitària de Turisme d’Eivissa, fundada en 1965 por los hermanos Enrique y Ernesto Ramón Fajarnés y referente histórico de la formación superior en las Pitiüses, dejará de existir como centro propio para integrarse plenamente en la Universitat de les Illes Balears (UIB). El grado de Turismo pasará a ser una titulación más dentro de la universidad balear, perdiendo la singularidad institucional que el Consell Insular d’Eivissa había mantenido desde que asumió su titularidad en 1980.
El Consell Executiu del Consell d’Eivissa ha aprobado la solicitud formal de integración, presentándola como la única vía para garantizar la continuidad de los estudios oficiales de grado y máster. El argumento del gobierno insular es que las recientes auditorías de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación (ANECA) detectaron una insuficiencia estructural de doctores e investigación en el centro que amenazaba con costarle la acreditación universitaria. Sin la integración en la UIB, la Escola podría haber perdido su condición de centro adscrito. El Consell asegura que las clases seguirán siendo presenciales, que se respetarán las condiciones laborales del personal y que la institución continuará «con más fuerza que nunca», manteniendo además su presencia a través del Patronat.
Sin embargo, los datos que subyacen a esta decisión retratan un deterioro sostenido. Según el Anuari de l’Educació de les Illes Balears 2025, el centro ha perdido el 42% de su alumnado en apenas dos años, pasando de 134 a 78 estudiantes matriculados. Para el Grup PSOE del Consell Insular, esta caída no es accidental: es el resultado de años de «inacción, falta de inversión y ausencia de planificación» por parte del gobierno del presidente Vicent Marí y el Partit Popular. La portavoz socialista Elena López Bonet, acompañada del conseller Víctor Torres y el diputado autonómico Àlex Pitaluga, compareció ante los medios en la puerta del centro para denunciar lo que calificó directamente de «defunción» anunciada.
Los socialistas señalan, además, que la crisis era previsible y evitable: las jubilaciones del profesorado doctor no eran una sorpresa, y los informes de la ANECA llevaban tiempo advirtiendo de carencias académicas que el Consell habría ignorado sistemáticamente. «Sin investigación no hay futuro universitario posible. Sin una red investigadora fuerte, Eivissa acabará perdiendo calidad universitaria y capacidad competitiva en su principal sector económico», advirtió Pitaluga.
La principal incógnita de cara al futuro es la presencialidad. El propio Consell admite que, en casos concretos y por falta de doctores acreditados en ciertas materias, algunos profesores podrían desplazarse desde Mallorca o impartir clases por videoconferencia, aunque garantiza que esta modalidad no superará el 20% de las materias y tendrá carácter provisional. El PSOE no comparte ese optimismo y advierte del riesgo real de que Eivissa acabe convertida en una extensión periférica con docencia mayoritariamente telemática. «No se puede gestionar una transformación de esta magnitud de espaldas a los estudiantes», señaló Pitaluga.
Los socialistas reclaman garantías concretas de presencialidad, transparencia con el alumnado y un plan que incluya captación de profesorado doctor, investigación propia y medidas para retener a estudiantes residentes en Eivissa y Formentera. También exigen explicaciones sobre el futuro real del Patronat una vez consumada la integración. Por su parte, el Consell ha anunciado que la UIB explicará los detalles a los alumnos en una reunión prevista en el propio centro el próximo lunes.






