La cuenta atrás para el 1 de septiembre ya ha comenzado. Queda poco más de un mes para que las costas de Ibiza y Formentera vuelvan a llenarse de cientos de embarcaciones de pescadores recreativos ansiosos por capturar los primeros ejemplares de raor, el pez más codiciado de los fondos arenosos pitiusos. En este contexto de expectación, la ciencia acaba de aportar una clave fundamental para garantizar el futuro de esta especie emblemática: las reservas marinas de Baleares son indispensables para preservar su diversidad genética.
Así lo revela una investigación liderada por el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, CSIC-UIB) en colaboración con el Instituto Neerlandés de Ecología (NIOO-KNAW). El trabajo concluye que las poblaciones de raor que habitan en reservas marinas integrales presentan una variabilidad genética significativamente mayor que aquellas expuestas a la presión pesquera.
Esta mayor diversidad genética otorga a la especie una mejor capacidad de adaptación para sobrevivir a cambios ambientales, enfermedades u otras amenazas en el medio marino. «Los resultados ponen de manifiesto el papel fundamental que pueden desempeñar las reservas marinas en la conservación de la diversidad biológica del raor», destaca la investigadora responsable del estudio, Margarida Barceló.
Para elaborar la investigación, los científicos recogieron muestras en tres zonas de Mallorca y Menorca, comparando ejemplares procedentes de áreas abiertas a la pesca con otros de reservas donde la extracción está prohibida desde hace más de dos décadas. Para recopilar los peces en zonas abiertas, el equipo contó con la colaboración directa de pescadores recreativos.
Además del ADN, el estudio analiza por primera vez la diversidad epigenética del raor, es decir, cómo el entorno activa o desactiva sus genes. Los análisis revelaron que los ejemplares de zonas protegidas y los de zonas de pesca presentan patrones distintos, lo que demuestra que responden a condiciones ecológicas diferentes y abre nuevas vías para medir el impacto de la actividad humana en el mar.
Por su parte, el investigador principal del proyecto, Josep Alós, remarca que comprender estos mecanismos permitirá crear herramientas científicas para «una gestión más sostenible de la pesca recreativa del raor y optimizar la función de las reservas marinas».
El trabajo ha sido publicado en la prestigiosa revista científica Philosophical Transactions of the Royal Society B en el marco del proyecto METARAOR, financiado por el Ministerio de Ciencia y la Cátedra del Mar de la Fundación Iberostar. Una garantía de futuro para que la tradición y la ‘fiebre’ del 1 de septiembre sigan vivas en Ibiza y Formentera.






