El pasado miércoles, los Bomberos de Ibiza realizaron un rescate complejo en Sant Antoni debido a la naturaleza del rescatado: un gato, aparentemente sin dueño, que había quedado atrapado en el engranaje de la cadena de distribución de un coche una vez este se puso en marcha.
Los Bomberos de Ibiza tuvieron que recurrir a una veterinario de la zona, tras recibir el aviso del propio conductor, una vez certificaron que sería imposible sacar al animal de debajo del capó sin que este sufriera aún más dolor, y sin oponer resistencia.
Fue el cabo del equipo de cinco efectivos desplazados quien salió en busca de un veterinario voluntario para anestesiar al felino y poder así proceder a excarcelarlo, lo cuál requirió el desmontaje de parte del motor.
El gato fue rescatado en estado muy grave, y fue recogido por el Cepad en el Parque Insular de Bomberos, quienes se hicieron cargo de él hasta que pudieron darle traslado desde el centro de protección de animales a una clínica veterinaria.
Según ha informado hoy el Ayuntamiento a Noudiari, el animal está ahora ingresado en la clínica veterinaria Animal Vets de Sant Rafel y al parecer tiene una evolución favorable, ya que come y bebe correctamente. El mismo día del rescate, este 24 de junio, el gato fue atendido de urgencia y se le amputó una pata trasera. Además, su cola también sufrió heridas y se le extrajo una parte necrosada, pero se mantiene en observación y a la espera de su recuperación.
Bomberos de múltiples oficios, pero no veterinarios
Los bomberos, en general, están acostumbrados a formarse y a ejercer en parte mil oficios, y en sus tareas deben ejercer tareas de fontanería, construcción, atención sanitaria y electricidad, entre muchas otras. Sin embargo, este rescate se convirtió en una tarea compleja precisamente porque había afectado a un animal, y a pesar de atender numerosos rescates de animales, en este caso era primordial la atención veterinaria in situ.
Según explican desde el Consell de Ibiza, en un caso de Bienestar Animal como este se hubiera podido pedir la ayuda del Ayuntamiento, que mediante la Policía Local podría haber activado los recursos municipales necesarios.
A falta de tiempo y cuando apremiaba rebajar el nivel de dolor del animal, los Bomberos acudieron a un veterinario de iniciativa propia que voluntariamente les ayudó suministrando anestesia para apaciguar al felino.
Según ha indicado el Ayuntamiento, una vez recuperado el gato será puesto en adopción.






