El Grupo Socialista en el Consell Insular de Ibiza ha denunciado un “auténtico colapso” en la puesta en marcha del nuevo servicio de transporte público, al que califica de “fracaso rotundo” que ha generado una indignación generalizada entre los usuarios. Lejos de la “nueva era” anunciada por el Partido Popular, los socialistas aseguran que la realidad es “un desastre organizativo sin precedentes, marcado por la improvisación, la desinformación y la falta total de previsión”, según ha manifestado el conseller socialista Víctor Torres.
El PSOE señala directamente al presidente del Consell, Vicent Marí, y a su vicepresidente y responsable de Movilidad, Mariano Juan, como responsables de la situación, y les exige que “no se muevan del despacho ni se vayan de vacaciones de Semana Santa hasta que hayan solucionado todo este caos”. “Estamos ante un auténtico escándalo y un claro ejemplo de mala gestión pública. Han tenido siete años para preparar este servicio. Lo ocurrido es inadmisible y tiene responsables políticos que deben dar la cara y asumir consecuencias”, ha afirmado Torres.
El Grupo Socialista asegura estar recibiendo decenas de quejas procedentes de toda la isla, que evidencian una situación “completamente fuera de control”. Entre las incidencias denunciadas destacan la falta de información, cambios de rutas sin previo aviso, autobuses saturados que no recogen pasajeros y largas esperas en las paradas, que en algunos casos superan la hora.
Usuarios afectados han explicado que, pese a consultar la información oficial, se han visto obligados a desplazarse a pie ante la ausencia de servicio. Otros relatan que los autobuses no se detienen por ir llenos, dejándolos sin alternativa.
“El transporte público no puede convertirse en una gymkana para la ciudadanía. Lo que está ocurriendo es inadmisible y alguien debe asumir responsabilidades”, ha reiterado el conseller socialista.
La situación se agrava, según el PSOE, por el mal funcionamiento de las máquinas de cobro, lo que evidencia el nivel de improvisación con el que se ha puesto en marcha el servicio.
También los conductores han trasladado sus quejas, señalando que ellos mismos sufren el caos operativo y que, además, deben afrontar las reclamaciones de los usuarios sin ser responsables directos de la situación.
Quejas masivas, falta de información, graves deficiencias, confusión, esperas interminables y usuarios “abandonados” sin saber qué autobús tomar ni cuándo, dibujan un escenario que los socialistas consideran fuera de control.
Tras siete años de retrasos, denuncian que el servicio no solo llega tarde, sino en condiciones inaceptables. Especialmente crítica es, según el PSOE, la decisión del Consell de centralizar toda la información en una aplicación móvil, lo que deja fuera a miles de ciudadanos. “Han diseñado un servicio excluyente, pensado solo para quienes tienen acceso a recursos digitales. Es una irresponsabilidad y una falta de respeto”, señalan.
Para el Grupo Socialista, este “desastre” no es un hecho puntual, sino la consecuencia de años de dejadez, falta de planificación y desatención política, y denuncian una “falla estructural” derivada de una gestión que califican de “desastrosa”.
A todo ello se suma el deterioro de las infraestructuras: paradas sin marquesinas, sin señalización en algunos casos, sin iluminación, con problemas de accesibilidad, sin información y sin condiciones mínimas de dignidad, además de tótems inoperativos y sistemas informativos inexistentes, pese a anuncios millonarios realizados desde 2022 que, según el PSOE, nunca se han ejecutado.






