Una pareja rompe su relación pero decide continuar con la convivencia porque es imposible encontrar un piso para alquilar en Ibiza. En poco tiempo la insistencia de él para mantener relaciones alcanza lo denunciable y amenaza con enviar a los padres de ella vídeos de contenido sexual “para que vean la clase de persona que es”.
La situación concluye con una condena de seis meses de cárcel por coacciones en el ámbito familiar y una orden de alejamiento que acaba de golpe con el problema de convivencia.
El condenado no está conforme con la decisión adoptada por el Juzgado de lo Penal número 2 de Ibiza y ha presentado un recurso ante la Audiencia Provincial cuya sección segunda lo ha rechazado porque, según razonan los jueces, intimidar a la mujer anunciando la difusión a sus padres de vídeos íntimos con el fin de doblegar su voluntad es un elemento de “violencia moral” o intimidación típico del delito de coacciones.
Habían conseguido un piso en Ibiza y ambos eran titulares en el contrato de alquiler, explica la sentencia, y cuando después de unos ocho meses decidieron finalizar la relación optaron por continuar viviendo juntos. Mientras ella utilizaba la única habitación, él dormiría en el sofá del salón.
La sentencia explica que al principio la relación fue bien e incluso la denunciante llegó a hacerle un regalo al ex, pero poco a poco él quiso retomar la relación. Ella fue tajante y de forma rotunda le dejó muy claro que no, resaltan los jueces.
Amenazas
Pese a todo siguió insistiendo tanto en persona como con mensajes al móvil de manera “intensa y constante” y como veía que no lo conseguía, acabó diciéndole que enviaría los vídeos íntimos a sus padres.
La sentencia judicial incluye una orden de alejamiento que rompe definitivamente el contrato compartido y él ya no podrá acercarse a ella a menos de 100 metros durante dos años, ni en su lugar de trabajo ni en cualquier otro lugar que ella frecuente. Tampoco podrá durante esos dos años comunicarse con ella de ninguna manera.





