Cada vez son más los medios nacionales e internacionales que se interesan por la plaga de las serpientes en Ibiza. Una corriente acentuada desde la publicación del impactante estudio del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf) de Barcelona, del que ya se hizo eco Noudiari.es, sobre la invasión que ya afecta a los islotes de la costa ibicenca porque las serpientes llegan a ellos nadando.
El País ha publicado este hoy un reportaje firmado por Clemente Álvarez, con fotografías de Javier Aznar González de Rueda, que resume y pone el foco en la incansable labor de los voluntarios (y también en su desgaste y frustración).
La crisis ha trascendido ya el ámbito puramente local. No es la primera vez: el propio El País ya informó en 2023 de que el Govern balear había declarado la guerra a las serpientes invasoras que se alimentan de las lagartijas autóctonas.
Voluntarios que ponen las trampas, y el dinero
El reportaje recoge los testimonios de varios de los protagonistas de esta lucha diaria. Entre ellos, Andrés Ribas, bombero con cinco trampas en el valle agrícola de Benimussa, que lamenta que los ratones que actúan de cebo se han encarecido y que deberían estar pagados o financiados por las autoridades locales y de Baleares.
También aparecen Neus Prats, vicepresidenta del GOB, con doce trampas en su casa de Sant Josep; Sofía López Plaza, bióloga de 38 años y coordinadora del Cofib; Dean Gallagher, conocido caza serpientes de Ibiza que se ocupa de la tarea que a nadie le agrada hacer que es matar a las serpientes cazada; y el ecólogo Oriol Lapiedra, del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf) de Barcelona.
El reportaje recuerda que la culebra de herradura y la de escalera llegaron a Ibiza hace unos 20 años, escondidas en olivos y otros árboles ornamentales destinados a fincas de hoteles y mansiones. Desde entonces, el Cofib ha eliminado unas 16.000 serpientes en diez años, una cifra que no incluye las capturadas por voluntarios particulares, que según el reportaje suman «miles y miles» sin contabilizar oficialmente.
Lagartijas en peligro, y un impacto que va más allá de lo ecológico
Uno de los puntos que más destaca El País es el impacto de la desaparición de las lagartijas autóctonas, depredadas por las serpientes. Lapiedra, citado en el reportaje, advierte de que esta pérdida puede tener consecuencias para la agricultura «si se incrementan las plagas» que antes controlaban estos reptiles, además de para el turismo, ya que aunque las serpientes presentes en Ibiza no son venenosas, sí han provocado sustos entre visitantes. Son realidades que la prensa local ya ha recogido pero que están despertando ahora más interés por parte de medios nacionales e internacionales. La pregunta es si estos reportajes afectarán también a las cifras turísticas.
El reportaje señala además un dato curioso: las lagartijas resisten algo mejor en zonas verdes urbanas, donde sus depredadoras encuentran un territorio más hostil.
Ante la urgencia, el Govern balear ha empezado a capturar lagartijas para ponerlas a salvo, y el zoo de Barcelona se ha convertido en el primer centro en criarlas en cautividad.
La polémica de los refugios «por su cuenta»
El reportaje también recoge una tensión de fondo: algunos vecinos han intentado crear en sus propias fincas refugios para proteger a las lagartijas, algo que la Administración no permite. Anna Torres, directora de Medio Natural del Govern balear, lo explica de forma tajante: «no pueden hacer la guerra por su cuenta», recordando que quienes quieran colaborar deben centrarse en «capturar serpientes», ya que de poco servirá criar lagartijas si la isla no vuelve a ser un entorno seguro para ellas.
La propia Neus Prats, según el reportaje, es una de las voces que reclama poder habilitar un refugio en su finca: «Tengo que proteger a las pocas lagartijas que quedan», defiende.
Puedes leer el reportaje completo de El País https://elpais.com/eps/2026-06-25/cruzada-en-ibiza-para-salvar-a-la-lagartija-pitiusa-de-la-culebra-de-herradura.html






