Caminos rurales de Santa Gertrudis, un día cualquiera de la semana pasada. Vas caminando y te encuentras una serpiente enorme, de casi 2 metros de largo y una buena envergadura. Esta fue la experiencia de Juanjo Serra, conocido deportista y organizador de eventos deportivos en Ibiza.
En la imagen, impresiona ver el tamaño comparado con el suyo y el de su hijo. Nos cede la fotografía para compartirla: «O ponemos todos el turbo o las vamos a tener por todas partes. En cada casa de campo tiene que haber al menos una trampa. Vamos, ¡digo yo!».
Porque, probablemente, para llegar a ese tamaño, esta serpiente haya arrasado con todo a su paso, desde lagartijas a salamanquesas, pasando por pajarillos y ratones.

Hay que recordar siempre que la plaga de serpientes de escalera y herradura en Ibiza se originó por la entrada sin control de olivos en la isla con fines ornamentales para mansiones y hoteles. Es decir, que eran olivos ya crecidos que se importaron de la península y que traían serpientes hibernando u ocultas.
Esta plaga ha tenido tal impacto que ha convertido a la lagartija pitiusa en una especie en vías de extinción. Incluso ha llegado a conquistar los islotes de la costa de Ibiza nadando, lo que pone en peligro ya a las subespecies de lagartijas endémicas de estos islotes. Un estudio llegó a fijar la fecha de la extinción de la especie: 2030.
Su testimonio no es el único en redes sociales. Otras personas están posteando imágenes de serpientes subidas a árboles o reptando por sus casas estos días. «En casa tenemos cuatro trampas y no paramos de atrapar», dice un amigo de Serra en su Facebook. Otra persona añade: «Ses sargantanes ja estan sentenciades». Hay quien incluso bromea: «El nuevo plato ibicenco tendría que ser bullit de serp». Y algunas advertencias: «Llevan muchos años reproduciéndose!!. Ahora ya poco se puede hacer, nacen más rápido de lo que se capturan». También un mensaje que preocupa y que habla de la falta de una política seria de erradicación de la plaga, ya que muchas personas no saben cómo conseguir una trampa. Una afectada comenta a Noudiari: «¿Cómo es posible que a estas alturas no haya una campaña informativa, casa a casa, en el campo al menos, para concienciar y repartir trampas gratuitas y con mantenimiento?». Y otro alerta: «Pronto Ibiza será la isla de las serpientes«.






