Ibiza ha registrado 26 vertidos de aguas fecales durante la última temporada turística, algunos de los cuales han obligado a cerrar temporalmente playas y prohibir el baño mientras se comprobaba la calidad del agua. Los municipios de Sant Josep de sa Talaia y Sant Antoni de Portmany han sido los más afectados, según el recuento realizado por la Agencia Efe.
Los primeros episodios se produjeron a principios de abril, cuando se detectó un vertido en la playa de s’Estanyol, en Cala de Bou, en el municipio de Sant Josep. Poco después se registró otro incidente en s’Arenal de Sant Antoni, en la bahía de Portmany, una zona costera compartida por ambos municipios.
Esta última playa acumuló tres episodios durante la temporada. El más reciente de los señalados en la información, ocurrido el 20 de septiembre, se debió a un fallo en la red de saneamiento y obligó a mantener la bandera roja durante doce días. También en la bahía de Portmany, un vertido registrado el 18 de julio provocó el precinto del tramo de costa comprendido entre es Pinet y Punta Xinxó, en Sant Josep.
La plataforma Salvem sa Badia de Portmany atribuye estos episodios al estado de la red de saneamiento y ha realizado análisis de agua durante el verano. Según la entidad, algunas muestras presentaron niveles no aptos para el baño al superar los límites legales de Escherichia coli (E. coli), enterococos intestinales o ambos indicadores bacterianos.
La plataforma dispone de trece resultados analíticos y está a la espera de cinco más. Dos de las pruebas corresponden a la playa de es Pouet y se realizaron en episodios de lluvia, una situación que la entidad denomina análisis en tiempo húmedo.
Los otros once resultados corresponden a muestras tomadas en tiempo seco en diferentes puntos, entre ellos s’Arenal de Sant Antoni, el puerto de Sant Antoni, el aliviadero de la Antigua, la costa de Caló de s’Oli y el tramo entre Punta Xinxó y Platja de Pinet.
La distinción entre ambos escenarios es relevante para determinar el origen y el contexto de los vertidos. Salvem sa Badia de Portmany sostiene que los episodios en tiempo seco pueden constituir un delito ambiental y está elaborando un informe en el marco del proyecto ReViVe Portmany, una red de vigilancia de vertidos.
Parque Natural de ses Salines
Uno de los episodios más controvertidos se ha producido en es Codolar, dentro del Parque Natural de ses Salines, y estaría relacionado con la depuradora del aeropuerto de Ibiza.
Tras recibir denuncias de entidades ecologistas y vecinales, el Ayuntamiento de Sant Josep cerró el tramo afectado, situado en la zona del Torrent de sa Font, después de tomar muestras del agua. La Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural del Govern balear también inspeccionó el área.
La situación volvió a repetirse en agosto y septiembre. La ubicación de estos vertidos en un espacio natural protegido ha suscitado preocupación por sus posibles consecuencias ambientales. No obstante, la existencia de un delito medioambiental requiere una valoración de las circunstancias y de las pruebas correspondientes.
Playas y puertos
El recuento también incluye vertidos en otros puntos del litoral de Sant Josep y Sant Antoni. Durante la temporada alta se registraron dos episodios en Cala Tarida, mientras que a finales de julio se produjo otro en Caló des Moro, donde no se llegó a cerrar el baño.
Además, el puerto de Sant Antoni registró otro episodio y el puerto de Ibiza sufrió un vertido de aguas fecales el 24 de julio.
A mediados de septiembre también se notificó un incidente en la playa de es Pouet. En este caso, existe una discrepancia entre las versiones del Ayuntamiento de Sant Antoni y Salvem sa Badia de Portmany: el consistorio sostiene que sus análisis no detectaron contaminación fecal, mientras que la plataforma afirma que sus propias muestras sí evidenciaron contaminación.
Los episodios registrados durante la temporada vuelven a situar el saneamiento y el control de la calidad del agua entre las cuestiones ambientales relevantes para el litoral de Ibiza.






