Un total de 1.317 personas de 26 nacionalidades distintas han perdido la vida intentando llegar a España en los primeros cinco meses del año, 507 de ellas con la esperanza de llegar a Baleares.
Del total de personas fallecidas entre enero y mayo, 142 son mujeres y 129 niños, según el informe publicado este miércoles por la ONG Caminando Fronteras.
La ruta migratoria que más muertos ha dejado desde que empezó el año es la atlántica, que va desde África hasta Canarias y es considerada una de las más peligrosas del mundo, con 635 víctimas mortales, pero esta vez le sigue de cerca la ruta argelina hasta Illes Balears, con 507 vidas segadas.
Son cifras que «ninguna democracia debería poder asumir como normales», según la entidad, y que se dan a conocer antes de la visita a Canarias del papa León XIV, quien ha denunciado públicamente que los migrantes sean tratados en muchos países peor que animales y ha llamado a la acogida respetuosa, el fortalecimiento de los rescates y el trato humano y justo, ha recordado la entidad en un comunicado.
De acuerdo a la investigación dada a conocer este miércoles, entre enero y mayo, un total de 27 embarcaciones han desaparecido con todas las personas a bordo.
El número total de víctimas mortales es inferior al del mismo periodo del año pasado, cuando se registraron 1.865 fallecidos, entre otros factores porque el número de llegadas irregulares se han reducido en torno al 35 %.
Pero los datos muestran que las rutas se han vuelto más letales si se compara el número de fallecidos con el de llegadas publicado por el Ministerio del Interior: mientras que en 2025 se registraba un fallecido por cada 8 personas arribadas, este año el cociente es de un muerto por cada 6 migrantes que llegan a España.
La ruta canaria, más letal
En términos absolutos, la ruta canaria sigue siendo la más mortífera: mientras las llegadas han descendido un 72,1 %, las muertes han bajado un 57,2 %, lo que para la oenegé demuestra que esta se ha vuelto «proporcionalmente más letal». Por cada 100 personas que lograban llegar en 2025, morían en torno a 14. En 2026, esa cifra se eleva a 21 personas.
En un análisis por meses, Caminando Fronteras ha identificado que el comienzo del año se caracterizó por una mayoría de cayucos procedentes de Gambia, asociados a naufragios de gran magnitud y un número elevado de desapariciones y después los puntos de salida se han desplazado hacia zonas más alejadas, lo que aumenta el riesgo.
La entidad señala como principal factor de demora en los rescates las disputas sobre la delimitación de zonas de búsqueda y salvamento entre España y Marruecos, «con consecuencias letales documentadas», algo que podría mejorarse con una mayor coordinación entre ambos países.
Una persona cada siete horas muere en la ruta argelina
En cuanto a al ruta argelina, es la que mayor número de tragedias concentra y supera por primera vez las 500 víctimas documentadas en cinco meses, un 54,6 % más que en el mismo periodo de 2025, lo que significa que cada siete horas una persona pierde la vida en esta frontera, según el informe.
Desde 2025, se ha identificado como un patrón recurrente el hallazgo de personas fallecidas en la costa, muchas de ellas ahogadas recientemente en las costas de Ibiza y Formentera, por lo que varios naufragios tuvieron lugar en zonas relativamente cercanas a las Baleares.
Caminando Fronteras revindica en este sentido la mejora de los sistemas de localización y de respuesta ante las alertas emitidas, que «continúa siendo irregular y tardía», una situación agravada por la ausencia de protocolos conjuntos operativos con Argelia, que genera «un vacío institucional» y la falta de búsqueda e investigación.
48 víctimas mortales en la valla de Ceuta en cinco meses
En cuanto al resto de rutas, la del Estrecho, emprendida sobre todo por personas que cruzan a nado hacia Ceuta, ha duplicado el número de fallecidos -de 52 a 99- este 2026.
El informe dedica especial atención también a la ruta terrestre por la valla de Ceuta, donde en los primeros cinco meses del año no se había registrado ninguna muerte el año pasado y en este 2026 se han documentado 48, la cifra más alta en frontera terrestre desde la masacre de Melilla en 2022.
La ruta de Alborán presenta el menor volumen de casos documentados, aunque ha aumentado el número de víctimas y de tragedias al intentar cruzar a nado hacia Melilla y en naufragios de embarcaciones neumáticas hacia las costas andaluzas respecto al periodo anterior, de 3 a 28.
Con base en todos estos datos, Caminando Fronteras indica en su informe que la reducción de llegadas irregulares no puede interpretarse como un indicador de éxito en la protección de la vida humana, sino como «el ejemplo de unas políticas que han elegido medir sus resultados en evitar que lleguen personas a su territorio, obviando a las personas que no sobreviven».
EFE






