Extinction Rebellion Ibiza y la Marea Ibiza han convocado una protesta en Ibiza para plantar cara a lo que consideran una persecución política: la petición de extradición a Estados Unidos de James «Fergie» Cox Chambers Jr., el activista y filántropo estadounidense detenido el pasado viernes en la isla, donde permanece en prisión.
El lema de la convocatoria, una cacerolada esta tarde a las 19 horas frente a los juzgados de Ibiza, no deja lugar a dudas: «Hagamos ruido contra la persecución política». Y no es una protesta aislada, porque la propia familia de Chambers lleva días moviendo hilos a nivel internacional, pidiendo a juristas, políticos y organizaciones afines que se movilicen el próximo jueves 16 de julio, cuando se revise en el juzgado su situación de prisión provisional.
Chambers tiene 39 años y es nieto de una de las grandes fortunas de Estados Unidos: Cox Enterprises, el conglomerado detrás de medios de comunicación y telecomunicaciones. Pero hace tres años le dio la espalda a todo eso. En 2023 rompió con su familia y vendió el 17% que tenía en la empresa —heredado de su abuela— como protesta por el apoyo familiar al polémico proyecto policial «Cop City» en Atlanta.

Se embolsó unos 250 millones de dólares, dinero que, según cuentan quienes le conocen, ha ido destinando desde entonces a causas sociales, ayuda humanitaria en Gaza y a pagar abogados a activistas de izquierdas en Estados Unidos y Reino Unido.
Después de cortar con su fortuna familiar se instaló en Túnez. Allí se convirtió al islam, compró el equipo de fútbol Club Africain y siguió, según todas las fuentes, financiando iniciativas propalestinas.
Los cargos: blanqueo de capitales y «apoyo a organizaciones terroristas»
La Audiencia Nacional, que es quien tramita en España este tipo de peticiones internacionales, ha recibido del Departamento de Justicia de Estados Unidos una acusación por «blanqueo de capitales internacional… con la intención de proporcionar apoyo material y recursos a organizaciones terroristas extranjeras». Según a qué medio se consulte, la pena que arriesga va de los 20 a los 30 años de cárcel, dependiendo de por cuál de los cargos acabe siendo juzgado.
El problema es que buena parte del sumario está bajo secreto. Ni la Audiencia Nacional ni el Departamento de Justicia estadounidense han confirmado oficialmente qué se le imputa exactamente. Algunos medios que dicen haber tenido acceso al escrito apuntan a que todo se sustenta en transferencias bancarias de Chambers desde EE.UU. hacia Túnez, donde vivía y tenía negocios e iniciativas deportivas. De momento no ha trascendido ninguna prueba pública de que ese dinero llegara a financiar directamente a ningún grupo armado.
Una historia con dos versiones muy distintas
Por un lado está la versión de su familia y de su pareja, la actriz Stella Schnabel: para ellos esto es una persecución política por su activismo propalestino, y el cargo más grave —el de financiar la resistencia palestina— lo califican directamente de fabricado. Según su comunicado, Chambers ha donado más de un millón de libras a proyectos humanitarios en Gaza y ha puesto dinero en organizaciones y medios afines a la causa palestina.

Por otro lado, fuentes estadounidenses sin identificar aseguran a algunos medios que la sospecha real del Gobierno es si el patrimonio de Chambers pudo acabar, de forma directa o indirecta, en manos vinculadas a Hamás. Algo que su entorno niega de plano y que, insistimos, no se ha demostrado públicamente hasta ahora.







cony de Trump, està sonat, interessos polítics i econòmics per defensar és judius,
no vol saber de una paraula tan polida i necessària com LLIBERTAT