El Ayuntamiento de Sant Josep ha reabierto al baño el tramo que cerró el pasado viernes, 7 de agosto, al obtener valores de la bacteria E. Coli y enterococos por encima de los permitidos en una zona de desembocadura del Torrent de sa Font, que discorre paralelo al aeropuerto de Ibiza. La analítica de este lunes, 10 de agosto, muestra ya resultados con valores por debajo del nivel de prohibición, por lo que este tramo ha sido reabierto al baño.
La zona había sido delimitada el pasado 7 de agosto, según el Ayuntamiento, por una cinta alrededor de aguas acumuladas cerca de la zona de baño, y por carteles que indicaban prohibición de baño en un tramo aproximado de unos 80 metros en la larga playa de es Codolar, dentro del Parc Natural de ses Salines. En esta misma es habitual, desde hace años, encontrar aguas estancas con cierto olor pudente.
A pesar de que esta zona no constituye uno de los puntos habituales de muestreo quincenal del Ayuntamiento, tras detectarse ahora un vertido fecal, el Consistorio decidió analizar estas aguas.
Según informó el Ayuntamiento a Noudiari, el Ayuntamiento detectó el vertido el pasado 3 de agosto y se tomaron muestras tanto del vertido como del agua de la playa, dos puntos separados por un trecho de códols. Los análisis confirmaron que el vertido era de origen fecal, al presentar altas concentraciones de E. Coli y enterococos. En ese momento, las muestras de la playa presentaban valores por debajo de los niveles que implican la prohibición del baño.
A raíz de los primeros resultados, el Ayuntamiento indica que comunicó el incidente a AENA, la entidad gestora del aeropuerto de Ibiza, para solicitar explicaciones y trasladó también la información al Govern, y a los Agentes de Medio Ambiente, que ya tenían conocimiento del incidente.

El día 6 se realizó una segunda toma de muestras y, al detectarse un incremento de las concentraciones se procedió al cierre preventivo de la playa, anunciado el día 7 a última hora de la tarde, horas después de una destacable rueda de prensa llevada a cabo conjuntamente por entidades sociales y ecologistas de Ibiza en la que acusaron a Aena de vertir aguas fecales al Parc Natural de ses Salines desde la depuradora del aeropuerto.
En esta rueda de prensa informaron de que habían realizado hasta cuatro analíticas distintas a lo largo entre el 12 de junio y el 22 de julio con un laboratorio certificado por la Conselleria de Salud de Baleares. Todas las analíticas realizadas a lo largo de este período concluyeron altísimas concentraciones de E. Coli y esterococos por encima de los valores permitidos y acusaban a la entidad aeroportuaria de un delito ambiental.
Por el momento, según ha informado Noudiari, Aena ha admitido dificultades en la gestión de sus aguas residuales pero han apuntado a la posibilidad de que el vertido proceda de otros orígenes más allá de los límites del aeropuerto.
Desde la conselleria de Medi Natural en el Govern balear también enviaron agentes de Medio Ambiente a la zona para recoger muestras y establecer conclusiones. El departamento autonómico ha querido subrayar la gravedad potencial del caso al recordar que un vertido de aguas fecales en un espacio natural protegido podría llegar a ser constitutivo de delito contra el medio ambiente si se acredita que ha causado daños sustanciales, por lo que insiste en que antes de actuar es necesario establecer con precisión qué ha ocurrido y qué afección real ha tenido sobre el entorno, algo en lo que continúan trabajando.






