Juan Carlos Zarate nació en La Rioja, Argentina, pero en el año 71 tuvo que dejar esa patria por causas políticas y buscarse una nueva vida, o vidas. Llegó como refugiado político a Suiza, donde trabajó en un órgano de Naciones Unidas en el que podía permitirse escapadas privilegiadas. De viernes a lunes, a menudo, cambiaba Ginebra por Ibiza, donde disfrutaba del submarinismo y la pesca tanto, tanto, que se quedó en la isla y se emparejó con la hija de un matrimonio ibicenco que en los 70 regentaba el Hostal Sol y Brisa, en el centro de Ibiza: Nieves Mayans. Él de 75 años, y ella de 74 llevan juntos desde hace al menos 40 años y hoy se sentarán ante el televisor a disfrutar de una final de fútbol entre sus dos patrias que ya celebran con langosta, incluso un día antes de conocer el resultado o el ganador.
“La alegría es compartida”, se apresura a decir Juan Carlos, que va más allá: “Es un triunfo de la hispanidad porque no ganan los anglosajones ni el omelette francés, ¡ganan la tortilla y el churrasco!”. Entre risas, ambos reiteran que hoy no hay malicia: “Gane quien gane ya está ganado”, apunta el argentino.
Nieves apura: “Creo que iremos a los penaltis”, teme la ibicenca, cuyo lado del corazón se inclina un poquito hacia España en los resultados. “2-1 quizá”. Zarate proclama: «¡0-0 y ya está!».
Este matrimonio ibicenco-argentino compartirá hoy una final pero desde hace más de 40 años han compartido muchas aventuras. Ambos se entusiasman fácilmente contando algunas de ellas, como cuando Nieves viajó a Argentina y le dio mal de altura a más de 4.000 metros de altitud, visitando el volcán activo más alto del mundo, el Nevado Ojo del Salado. “Me dieron té de coca”, dice Nieves entre risas y dando fe de la efectividad de la famosa hoja, «se me pasó enseguida”.
Carlitos, como muchos le conocen en Ibiza –en su tierra de Argentina le llaman El Negro Zarate–, es criollo: “Mezcla de vasco y aborigen”, explica, por ser descendente de los fundadores vascos de la ciudad de La Rioja y de una mujer aborigen con quien estuvo su abuelo. “De ahí salió mi padre”, apunta. Zarate se confiesa fan del River hasta que se familiarizó con el Barça a su paso por Barcelona, al igual que Nieves, por lo que hoy se preparan para una victoria de Leo Messi o de Lamine Yamal. “Gane quien gane no hay drama si hay festejo”, repiten.
Una semifinal de infarto contra Inglaterra
“El único miedo que tenía” empieza a decir Juan Carlos… “era Inglaterra” – es Nieves quien termina la frase. La política y la historia se mezclan en el contexto de trasfondo del fútbol, y en este mundial no es para menos ya que en la semifinal se han enfrentado Argentina e Inglaterra. Tras la victoria 2-1 en Atlanta el pasado miércoles, los argentinos plantaron sobre el verde una de las pancartas que los aficionados subieron a la grada y que rezaba: “Las Malvinas son argentinas”.
Algunos ya piden que se exhiba en un museo esa sábana pintada con spray por todo su significado histórico. “Inglaterra nos invadió dos veces, y después aún invadieron Las Malvinas y nunca nos las devolvieron”, dice El Negro Zarate, quien recuerda que fue de hecho un español quien liberó a Argentina, Chile y Perú del Imperio Español, «y además compartió las riquezas». Sentarse con él a tomar algo es hablar de historia, política, y algún que otro ministro argentino que se ha pasado por su casa, y es que la política ha estado en su vida.

Se vio obligado a dejar Argentina por su posición cercana a Carlos Ménem cuando este fue gobernador de su ciudad –de hecho vivía en su mismísima calle de La Rioja–, y Zarate era entonces funcionario en el Banco Hipotecario Nacional de Argentina. Estaba de por medio. Tras la llegada al poder del militar Juan Carlos Onganía, quien ejerció una dictadura entre 1966 y 1970, fue encarcelado durante tres años. Al salir, Zarate no lo pensó dos veces: “Apenas sin nada, salí y me fui al aeropuerto”. En busca de una nueva vida que le llevó a profundizar en el mundo de la mecánica y la tecnología entre otras disciplinas.
En sus escapadas a Ibiza se hizo amigo de los pescadores, de los prácticos del puerto, de los amarradores de la isla, de todo el mundo. En el hostal de los padres de Nieves no contrataron a un electricista ni a un fontanero mientras él estuvo ahí, asegura ella, y gracias a sus conocimientos de mecánica de barcos y del motor, fue a menudo recurrido para reflotes de embarcaciones en Ibiza y Formentera. “Le saludan mucho más a él que a mí”, bromea Nieves, quien ha trabajado toda la vida como funcionaria del Ayuntamiento de Ibiza. Su llegada a la isla le trajo numerosas amistades y una conexión que también le recordaba a su tierra riojeña. “Esa amistad, ese arraigo me ha dado una familiaridad tan grande en Ibiza…”, dice Juan Carlos, quien asegura que “casa” ahora es esta isla.
Preguntado por su momento favorito del fútbol, Juan Carlos recuerda el gol de Diego Armando Maradona precisamente ante Inglaterra, el famoso gol conocido como ‘la mano de Dios’. Para esta final, El Negro Zarate desea juego limpio, rivalidad sana, y calidad técnica, y le alegraría ver al español Dani Olmo marcar por la escuadra por su esfuerzo constante para lograrlo. Nieves, también como culé, celebra que tanto Messi como Lamine estén en esta final. “Messi es quien ha sido, y Lamine es quien quiere ser”, comenta ella.
Esta noche para la final que jugarán las selecciones masculinas de Argentina y España, esta pareja tiene preparada una botella de champagne para poner el broche de oro a este “mundial alegre”, y ambos lo tienen claro: “Si gana España la abriremos, y si gana Argentina la abriremos, así que gane quien gane la abriremos y lo celebraremos”.






