La Dirección General de Medio Ambiente del Govern balear se ha sentado por primera vez en Ibiza con todas las fuerzas, incluidos voluntarios, que luchan en la isla contra la invasión de las serpientes que sufre la isla desde hace ya dos décadas y que están diezmando la población de lagartijas.
Ecologistas, voluntarios y cazadores fueron citados este miércoles en la sede del Institut d’Estudis Eivissencs (IEE) para coordinar la lucha, en lo que se podría calificar como un encuentro histórico.
Por primera vez, en la misma sala, la Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal, encabezada por Anna Torres, junto a representantes del GEN-GOB, Amics de la Terra, SOS Sargantanes, IbizaPreservation, voluntarios activos en el terreno como Dean Gallagher y Timotheus Freytag o Marilina Serra Cardona, y a la Federación Balear de Caza. ¿El objetivo? Unir fuerzas y coordinar estrategias frente a una emergencia medioambiental que se agrava cada temporada.
Además de Anna Torres, acudieron a la reunión Tomeu Moragues, jefe del Servicio de Protección de Especies; Jorge Moreno, jefe del Departamento de Medio Natural, y técnicas del mismo servicio.
La impresión general tras el encuentro fue positiva ya que ha contribuido a generar un equipo más unido en la lucha contra las serpientes.
Más trampas, dos refugios y más agentes en el campo
Los participantes salieron del encuentro con algunas certezas. El Govern balear se ha comprometido a fabricar y distribuir un gran número de trampas y a facilitar su reparto entre los voluntarios que ya trabajan en el terreno. Se anunció también la apertura de dos refugios oficiales para sargantanas, ubicados en Sa Coma y Can Marines, aunque desde el Govern subrayaron que el objetivo no puede ser que la lagartija sobreviva encerrada, sino que pueda vivir y moverse en libertad por el campo, cumpliendo su función esencial en el ecosistema como polinizadora e insectívora. Hicieron ese matiz porque algunos particulares están creando por su cuenta refugios que pueden apartar a las sargantanas el ecosistema, algo que no es nada positivo a medio y largo plazo.
Por su parte, los asistentes manifestaron quejas y críticas a la gestión oficial porque la lucha no ha sido lo intensa que merece una plaga tan grave y también la necesidad urgente de aumentar la presencia de agentes de medio ambiente en zonas protegidas, hoy prácticamente sin vigilancia. Los participantes señalaron que la ausencia de control favorece la degradación de espacios sensibles, especialmente en áreas con alta presión turística.
Por su parte, desde el Cofib mostraron sus resultados positivos de capturas de serpientes y explicaron que han instalando más trampas en las zonas costeras, añadiendo esfuerzos extras para llegar a todos los rincones.
Hay que recordar en este sentido que la mejor forma de comunicar capturas y avistamientos es través la aplicación Línea Verde.
Un problema que no se ha atajado a tiempo
La culebra de herradura y la culebra de escalera llegaron a Ibiza por culpa de la entrada indiscriminada y sin vigilancia de olivos y árboles ornamentales procedentes de la península. Escondidas en sus raíces y recovecos, pronto se volvieron plaga en una isla que históricamente no tenía serpientes.

Además, al no haber depredadores naturales de serpientes (de vez en cuando se ve a algún gato o erizo atacando a las más pequeñas, pero suele ser anecdótico) les permitió multiplicarse sin control. Las sargantanas —las lagartijas ibicencas— son como golosinas para ellas, tal y como explicaba la experta Elba Montes a Noudiari ya en 2021, cuando el problema explotó completamente. Las lagartijas ibicencas son especies autóctonas con subespecies endémicas únicas en el mundo, cuya población ha caído de forma dramática hasta ser declaradas en peligro de extinción.
«Entendemos las limitaciones, pero ahora estamos más preparados»
El tono de los asistentes fue de satisfacción cauta. «Ha sido un éxito tener a todas las organizaciones, ONGs y personas involucradas en la causa en la misma sala», señaló uno de los participantes. «Tenemos un problema grave y no creo que nadie, ni las instituciones, estuvieran preparados para la invasión. Pero todos estamos aprendiendo. A partir de ahora estamos más preparados y motivados, especialmente sabiendo que el Govern está a nuestro lado.»
También hubo reconocimiento explícito al trabajo de COFIB y a los voluntarios que instalan y gestionan las trampas: «Si no fuera por su esfuerzo y sus recursos, todo estaría mucho peor.»
La situación, no obstante, sigue siendo desigual sobre el terreno. Hay zonas de la isla donde la población de serpientes ha disminuido notablemente gracias a la presión de captura, pero otras donde siguen apareciendo en mayor número que nunca. El consenso fue claro: la prioridad es capturar el máximo número de culebras posible. Los refugios para sargantanas son necesarios, pero no pueden ser la solución definitiva.
Ante cualquier avistamiento de serpientes, las entidades presentes recomiendan llamar al COFIB. También ante cualquier duda sobre el estado de las sargantanas en la zona.






