El Ayuntamiento de Sant Joan de Labritja ha dado un paso al frente en la lucha contra la culebra de herradura, una especie invasora que está llevando a la lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis) al borde de la extinción. A través del área de Medio Ambiente, el consistorio ha anunciado el reparto de trampas para el control de estos ofidios, una medida urgente para intentar preservar el equilibrio ecológico en el municipio más rural de la isla.
La iniciativa cuenta con un protocolo específico para asegurar que las trampas lleguen a los puntos donde la detección es más necesaria. Los requisitos son los siguientes:
- Público objetivo: Exclusivamente para viviendas que dispongan de placa de código de emergencia.
- Procedimiento: Los interesados deben presentar una solicitud vía registro de entrada en el Ayuntamiento, indicando obligatoriamente el número de placa de su vivienda.
- Fecha de entrega: Las trampas se recogerán el próximo miércoles 20 de mayo en las dependencias municipales.
Desde el Consistorio subrayan que estas trampas son seguras y selectivas, diseñadas para capturar serpientes sin causar daños a otras especies de la fauna local.
La situación no es menor. La expansión de la serpiente de herradura -que llegó a la isla camuflada en olivos ornamentales- ha provocado un descenso drástico en la población de lagartijas. Los expertos advierten que, sin medidas de choque como la de Sant Joan, el símbolo de las Pitiusas podría desaparecer de gran parte de la isla en menos de una década.
La instalación de estas trampas en entornos rurales es clave, ya que la serpiente ha empezado a diversificar su dieta, atacando incluso a aves y pequeños geckos ante la escasez de lagartijas. El Ayuntamiento destaca que la colaboración ciudadana es fundamental: cada serpiente capturada es una oportunidad de supervivencia para la biodiversidad autóctona.

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