Si el poeta Manel Marí (1975-2018) siguiera entre nosotros, probablemente sería uno de los primeros en celebrar hoy con buen vino el Premio Nacional de Poesía 2026 que el Ministerio de Cultura acaba de conceder a su gran amigo Sebastià Alzamora.
El jurado ha reconocido hoy su obra Sala Augusta seguit de Llengua materna (Editorial Proa) con este premio dotado con 30.000 euros.
Su capacidad de moverse con la misma maestría entre la denuncia histórica y la intimidad doméstica ha sido uno de los puntos fuertes que ha valorado el jurado. El jurado ha señalado que “en Sala Augusta, a través de un único poema de verso largo y libre, el autor rescata del olvido el horror de la Guerra Civil desde un cine en el centro de Palma que fue prisión. Su lenguaje, suspendido entre la lírica y la crudeza, hace fluir el relato por un tránsito trágico de muertes de inocentes, invocando con urgencia la piedad y la necesidad del recuerdo».
El mallorquín Sebastià Alzamora (Llucmajor, 1972) es licenciado en Filología catalana por la Universitat de les Illes Balears y se dio a conocer en 1994 con el poemario Rafel.
Desde entonces ha construido una trayectoria que combina poesía y narrativa, con títulos como La Malcontenta, Reyes del mundo o El Federal, además de premios como el Ciudad de Palma, el Josep Pla o el Òmnium a la Mejor Novela. Sus libros han sido traducidos a media docena de idiomas.
Pero más allá de la biografía oficial, el premio tiene también una lectura muy ibicenca. Alzamora mantiene desde hace años una vinculación estrecha con Eivissa, forjada, sobre todo, a través de su amistad con el poeta ibicenco Manel Marí, fallecido en enero de 2018.
Alzamora ha descrito a Marí en varias ocasiones como uno de los mejores poetas en lengua catalana de su generación, y esa admiración no se quedó solo en palabras ya que llegaron a publicar juntos en la antología colectiva «Grans Èxits» (2010), un proyecto que reunió también a Josep Lluís Aguiló y Pere Joan Martorell, además de escribir el epílogo de su antología póstuma El nómada i l’arrel.
Alzamora ha sido una de las voces que más se ha esforzado en que la obra y relevancia de Manel Marí no caiga en el olvido y ha visitado varias veces la isla para participar en homenajes como el que ofreció en 2025 la Biblioteca de Eivissa, coincidiendo con el que habría sido el 50 aniversario de Manel Marí, valenciado de nacimiento pero eivissenc de adopción. También participó en el recital poético dedicado a su figura, con la participación Bartomeu Ribes, Enric Ribes e Isidor Marí, entre otros.
Alzamora siempre aplaudió la mirada profunda con la que el poeta ibicenco observaba lo que le rodeaba, algo que, a su juicio, convertía la lectura de su obra en una experiencia tan entretenida como emocionante. Para Alzamora, Manel Marí es ya un referente literario de este siglo, una llama que lejos de apagarse gana fuerza con el paso de los años.
Con este Premio Nacional de Poesía, Sebastià Alzamora se suma a una lista de galardonados en la que figuran autoras como Miriam Reyes —ganadora en la edición anterior—, Miren Agur Meabe, Yolanda Castaño, Aurora Luque, Olga Novo, Pilar Pallarés, Antònia Vicens o Chus Pato. Y lo hace con una obra escrita y publicada en catalán.






