Las familias que residen en el edificio afectado por la explosión de gas registrada ayer por la tarde en un bloque de viviendas en la barriada de Can Cantó finalmente no regresaron a sus viviendas para pasar la noche. Ante esta situación, el Ayuntamiento de Ibiza gestionó alojamientos de emergencia en distintos apartamentos de la ciudad, donde han sido realojadas un total de 36 personas, según ha informado esta mañana la propia institución. Se da la coincidencia de que ayer también había un dispositivo de realojamiento destinado a personas vulnerables afectadas por el desalojo del poblado de Sa Joveria.
En cuanto al estado de los cuatro heridos graves, el Área de Salud de Ibiza y Formentera ha actualizado la situación clínica.
La herida más grave es una joven de 21 años, que se encontraba en estado crítico tras la explosión, y que fue trasladada durante la noche desde Can Misses a la Unidad de Quemados del Hospital La Fe de Valencia, donde continúa recibiendo atención especializada. Este traslado ya se barajaba ayer por la gravedad de las quemaduras que ha sufrido, tal y como avanzaba el gerente del hospital, Eduardo Escudero.
El varón de 23 años, que estaba en observación en Urgencias, estable dentro de la gravedad, ha sido trasladado también a la Unidad de Quemados del Hospital La Fe, mientras que la mujer de 45 años permanece ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Can Misses en estado crítico.
Además, hay un cuarto herido, otro chico muy joven: desde la Policlínica Nuestra Señora del Rosario, donde fue ingresado, han confirmado que este varón de 21 años, permanece ingresado en la UCI con un cuadro de politraumatismos, que incluye fracturas costales izquierdas y fracturas en apófisis transversas lumbares.
Un suceso que ha sacudido el barrio residencial de Can Cantó
Los hechos ocurrieron en la tarde de ayer martes 21 de abril, cuando una explosión, aparentemente de gas, destrozó una vivienda situada en la primera planta de un edificio del complejo residencial es Putxet, en la calle sa Cala de Sant Vicent. Es un bloque de pisos VPO que está justo detrás de la Policía nacional de Ibiza.
El estallido provocó importantes daños materiales, afectando al menos a seis viviendas colindantes, y obligó a desplegar un amplio operativo de emergencias con bomberos, sanitarios, Policía Local, Policía Nacional y Protección Civil. Además los restos de los materiales que salieron por los aires fruto de la deflagración acabaron en las zonas comunitarias de edificios colindantes, cayendo en los patios y en la piscina comunitaria de uno de estos bloques.
Según apuntaron los bomberos, la explosión podría estar relacionada con trabajos de sustitución de electrodomésticos de gas por eléctricos que se estaban llevando a cabo en el edificio, aunque las causas exactas continúan bajo investigación.
Mientras avanzan las labores de revisión estructural y retirada de escombros, los vecinos siguen pendientes de cuándo podrán regresar a sus casas tras una noche marcada por la incertidumbre y el impacto del suceso. Las primeras averiguaciones indican que el edificio no ha sufrido daños estructurales graves y podrán volver a sus viviendas sin problema. Pero la incertidumbre y el susto de ayer hizo que esas 36 personas prefiriesen pernoctar fuera hasta comprobar al cien por cien que no existe peligro real.






