La costa de Formentera vuelve a ser escenario de la polémica. Un vecino de la isla ha denunciado a través de sus redes sociales una situación que, según lamentan los residentes, se está convirtiendo en una estampa «cada vez más habitual» en el litoral de las Pitiusas: la conversión de las aguas cristalinas en una improvisada discoteca sobre el mar.
En las imágenes, que acompañan esta noticia, se puede observar una agrupación de unas quince lanchas de pequeño y mediano tamaño abarloadas (unidas entre sí) para celebrar una fiesta multitudinaria. Lo más indignante para los residentes no es solo la aglomeración, sino el elevado volumen de la música, que en el vídeo se escucha con total nitidez desde tierra firme, a pesar de que la flota se encuentra a varios cientos de metros de la orilla.
El autor del vídeo ha compartido la escena con una fuerte carga de ironía, señalando que a la isla de Formentera y a sus habitantes les espera «un buen futuro» si este tipo de turismo y comportamientos se consolidan como la norma en la temporada estival.
Este tipo de «party boats» improvisadas genera un creciente malestar en la isla, no solo por la contaminación acústica que rompe la tranquilidad de las playas y zonas residenciales, sino también por el impacto que estas grandes agrupaciones de barcos pueden tener sobre el entorno marino si no se respetan las normativas de fondeo y gestión de residuos.
La denuncia ciudadana vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites del ocio náutico y la necesidad de una mayor vigilancia en las aguas pitiusas para preservar el descanso de los vecinos y la imagen de Formentera como destino de naturaleza y calma.





