Construir y distribuir más trampas y, además, instalar cámaras de seguridad pequeñas y discretas para vigilarlas y protegerlas de actos vandálicos en zonas boscosas. Este es el nuevo reto que se ha marcado Dean Gallagher, conocido voluntario en la lucha contra la plaga de serpientes que asola Ibiza desde hace 20 años.
Para ello cuenta con dos aliados.
Por una parte, Ovi, un carpintero experto que, con el apoyo de la empresa Fita, construye trampas cada vez más eficaces y menos voluminosas y, por otra, con una campaña de recaudación de fondos para comprar materiales para las trampas y, además, instalar cámaras de seguridad cerca de aquellas que no están en terrenos controlados, es decir, de las que se instalan en zonas boscosas y espacios abiertos de la isla.
Son cámaras camufladas Reolink 4G «para supervisar las trampas a distancia, protegerlas y recibir avisos inmediatos cuando detecten movimiento», explica Gallagher.
Y es que, lamentablemente, no se trata solo de ver si una serpiente ha caído en la trampa gracias al sensor de movimiento sino de ‘cazar’ actos vandálicos de gente que las destruye o que directamente libera a las serpientes o a los ratones que viven en las trampas y actúan a modo de señuelo para atraerlas.

Este problema se viene denunciando desde hace tiempo, e incluso ayuntamientos como los de Sant Josep y Santa Eulària que han visibilizado este tipo de vandalismo tan dañino.
Gallagher asegura que los actos vandálicos son de todo tipo. En unos casos buscan simplemente romper las trampas por diversión o mala fe. En otros casos es por liberar a los animales cazados o al señuelo.
El experto remarca que el ratón vive en una parte cerrada de la trampa a la que no tiene acceso la serpiente. Los cuidadores de las trampas les ponen comida y agua. Si se liberan estos ratones, «lo más probable es que estén muertos a las pocas horas», advierte.
Por otra parte, hay colectivos animalistas que rechazan la caza y sacrificio de las serpientes. Gallagher admite que es algo tremendamente duro e injusto porque han sido introducidas por el hombre en una isla donde no había ofidios, pero subraya que liberarlas supone lanzar un depredador de lagartijas de vuelta a la naturaleza.
Más trampas, más necesarias que nunca
«La necesidad de aumentar significativamente el número de trampas es evidente. Tras una reciente reunión con representantes del Govern Balear, así como con ONG locales y voluntarios, llegamos a una conclusión unánime: es urgente intensificar las labores de captura para evitar la desaparición total de la especie de lagartija amenazada, así como de otros animales vulnerables», argumenta Gallagher.
«Gracias a las generosas donaciones recibidas a través de GoFundMe el año pasado, he podido fabricar trampas resistentes, todas tratadas con protector para madera. Muchas de ellas se han entregado gratuitamente a personas con recursos limitados o a quienes necesitaban mi apoyo. Ovi, el extraordinario carpintero, y la dirección de Fita han contribuido a reducir los costes de producción», aplaude Gallagher en la campaña en Gofundme.
La campaña actual se puede consultar en este enlace https://www.gofundme.com/f/new-easy-to-carry-snake-traps-and-4g-cameras


Además, destacan que han diseñado un nuevo prototipo que me permitirá acceder a lugares remotos y de difícil acceso. «Puede transportarse cómodamente a la espalda, dejando las manos libres. La idea es que, cuando se produzca un avistamiento, pueda desplazarme rápidamente e instalar la trampa en la trayectoria de la serpiente para interceptarla. El diseño aprovecha el desplazamiento de estos colúbridos junto a los muros, así como estímulos olfativos y visuales para atraerlos».
Afortunadamente, Gallagher conoce bien el terreno de Ibiza y cuenta con la ayuda de voluntarios comprometidos que con frecuencia recorren zonas especialmente sensibles y vulnerables.
«Todas estas ideas se basan en la experiencia acumulada durante años y en la eficacia demostrada por las trampas existentes. No se trata de un experimento, sino de una estrategia dinámica. Mantengo contacto directo con los expertos y compartiré los resultados tanto en Línea Verde como en los medios de comunicación», añade.

La intención este australiano afincado en Ibiza es complementar los esfuerzos ya existentes, pero lamentablemente no dispoene de financiación. «Cualquier ayuda será enormemente agradecida, por pequeña que sea la aportación. Solo soy una de las muchas personas implicadas en esta lucha y quiero reconocer el trabajo y el apoyo de todos los que han contribuido hasta ahora. Poco a poco avanzaremos y confío en que, como mínimo, lograremos controlar las poblaciones de serpientes, si no erradicarlas por completo», concluye.







Me gustaría saber quienes son estos «colectivos animalistas que rechazan la caza y sacrificio de las serpientes». 😈🤬💩