Alzando el brazo le dijo:
—Mira, ¡ qué hermoso !
Vanesa que averiguaba si los zapatos expuestos eran de piel de becerro o de caballo y que así como estaban colocados debía de observarlos desde sus rodillas, confundida por la altura que había tomado en ese momento el brazo de su acompañante, contestó un poco disgustada dado que su atención ya no se dirigía hacia el zapato y la estaba alejando de su momento presente.
—¿ Qué, papito ?
—El vuelo de los flamencos. Todo el grupo se ha unido y pintó la V de tu nombre de color rosa en el cielo, Vanesa.
Vanesa atrapada en los pensamientos del zapato de tacón de aguja que estaban destinados para seducir a un mecenas que agotaba sus recursos financieros para proteger a artistas o científicos y no a ella que aún cuando no tuviera escasez de finanzas ansiaba coleccionar todo lo que el mercado le vendía, le contestó ahora ya enfadada:
—Mira, papito, estos zapatos tienen escote en V pero me gustan más los Versace. Si me los comprases vería el mismo color de estos tus animales pero en mis zapatos y en mi armario y por supuesto, para mí sola.
—Ya sabes que yo prefiero lo profundo. Compré estas Kalenji en Decathlon atraído por la publicidad de los famosos corredores de fondo y que a ti nunca te gustaron porque te parecían primarios.
—Sí, claro. Por eso serás siempre mi papito.
Y sin esperárselo le dio un gran beso en la frente quedando bien marcados los labios y aunque a Roberto no le gustó el perfil del beso, rió un poco porque Vanesa estalló en risas y eso le ayudó. Beso en la frente que a Roberto le generó una tormenta neuroquímica de oxitocina y endorfinas cuando en realidad lo que deseaba su cerebro era dopamina y un poco de testosterona.
Casi después de que su cerebro le segregase oxitocina, Vanesa se conectó con el asistente virtual de su Iphone que no tardó en cambiarle su nombre original por el de Cristiano, que le recordaba a su ex amante.
Hablando con el asistente virtual:
—Sabes Cristiano. Encontré el diamante cerca del lavamanos, donde tú predijiste.
Contestando Cristiano:
—Menos mal que apareció. El mármol blanco a veces lo oculta.Vaya susto ! Nos alegramos que lo hayas encontrado y desde la compañía Vodafone nos complace en informarte que a tu disposición está el nuevo modelo de telefonía de tu nuestra casa.
Roberto no pudo escuchar la conversación de Vanesa y Cristiano y pensó que Cristiano era el mecenas que Vanesa quería más que a él y ocultando aquel golpe con orgullo pensó en los zapatos de Decathlon y que mañana correría y ganaría la carrera popular y acabó preguntándose:
—¿ Un nuevo papito ?
Vanesa inmersa en la conversación virtual no escuchó y eso hizo pensar a Roberto que efectivamente había un papito más.
Al saber más tarde que su Iphone disponía también de un agente virtual llamado Géminis, lo primero que hizo fue renombrarlo como Nadia, que le recordaba a su única novia. Sabiendo que ya no era necesario que él dirigiera su propia vida, dispuso que fuera su asistente digital, al igual que así siempre lo hiciera su ex.
Tras consultar a sus respectivos asistentes digitales, Cristiano y Nadia, acordaron para aliviar las zonas tensionadas el intercambio de regalos para suavizar riesgos: así Cristiano le aconsejó que le regalara un set de Rachmaninoff y Nadia el de rumbas catalanas.
La pareja, ahora feliz, unió las manos notando una bajada de cortisol y avanzaron alegres pues cada uno de ellos llevaba colgado de su cuello un pequeño ángel protector, ángel que previamente estudiaron los científicos de Iphone para aligerarlo de peso.
La duda ya no era cuestión de lo vivido, tan sólo de Inteligencia Artificial.
Después de observarse el color de sus ojos con más cuidado, quisieron consultar a sus respectivos agentes virtuales por un flamante proyecto para sus vidas y por respuesta obtuvieron que cuando realmente desearan comunicarse usasen tres idiomas a la vez pues, al escuchar tantas veces los mismos sonidos en un único idioma, la vida se prestaba a ser tediosa y aunque los temas de conversación serían toda la vida los mismos, siempre quedarían más sonidos por aprender.
Jaume Torres






